El Gobierno alerta: en 2075 no habrá quien cuide a personas mayores si se limita la inmigración
La oferta de cuidados caería hasta un 28%, mientras los dependientes aumentarían más del 60%
Si España redujera la llegada de trabajadores y trabajadoras migrantes, en el año 2075 no habría suficientes personas para cuidar a una población cada vez más envejecida, hasta el punto de que "la oferta en cuidados podría caer hasta un 28% justo en un momento en el que el número de mayores dependientes podría aumentar más de un 60%".
Es la seria advertencia que realiza el Gobierno y subraya la ministra de Inclusión y Seguridad Social, Elma Saiz, al afirmar que la inmigración "es indispensable para nuestro Estado del bienestar". En sus propias palabras: "Si hubiera menos migrantes, peligrarían las pensiones, los cuidados, la sanidad, la educación y la huerta de Europa".
Estos datos proceden del informe España ante el reto migratorio. Dos futuros posibles, elaborado por la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia, donde se subraya la relevante aportación de la inmigración para el futuro del país. El estudio sentencia que reducir la incorporación de extranjeros pondría en grave riesgo el sistema de cuidados de larga duración en España, un sector que actualmente depende de manera estructural de la población foránea.

"A día de hoy, más del 40% de las personas que trabajan en el sistema especial del hogar son de origen extranjero", pone de relieve el Ministerio de Seguridad Social en un comunicado en redes sociales. El departamento que dirige Elma Saiz asegura que un freno a la entrada de migrantes acarrearía graves consecuencias; entre ellas, pronostica que "en 2075 millones de personas mayores podrían quedar desatendidas. Podrían o podríamos, porque en 2075 esas personas mayores seremos nosotros o nuestros hijos".
Así serían los cuidados en una España con baja inmigración
A tenor del informe España ante el reto migratorio. Dos futuros posibles, en un escenario de baja migración, los principales problemas para 2075 serían los siguientes:
- Desplome de la oferta frente a una demanda de cuidados disparada. El pronóstico es que se produciría el citado desajuste entre la disminución de la oferta (28%) y el incremento de la demanda (60%). El aumento de la esperanza de vida aumenta la presión sobre el sistema de cuidados: si las tendencias recientes se mantuvieran, para 2075 más de 2,7 millones de personas mayores podrían necesitar apoyos formales en su día a día.
- Mayores solos y desatendidos. La falta de trabajadores migrantes dejaría a millones de personas de edad avanzada desatendidas en su día a día. En términos prácticos, esta reducción en el número de cuidadores podría traducirse en que más de 45.000 mayores de 65 años que soliciten las prestaciones de la Ley de Dependencia queden sin atención.
- Déficit de casi medio millón de trabajadores. Para lograr cubrir la creciente demanda de cuidados en 2075, el informe señala que sería necesario incorporar en torno a 480.000 nuevos profesionales en el sector de cuidados de larga duración; una cifra inalcanzable sin el flujo migratorio.
- Colapso en la organización familiar. En la actualidad, una gran parte de los cuidados recae en el empleo doméstico sostenido por migrantes (en áreas urbanas como Madrid atienden hasta al 90% de dependientes). Con la mencionada caída proyectada del 28% en las afiliaciones de este régimen, miles de familias se enfrentarían a enormes dificultades para organizar los cuidados en sus propios hogares. Sin esta fuerza laboral, el sistema no tendrá capacidad suficiente para garantizar el bienestar y la atención cotidiana de las próximas generaciones de mayores, sostiene el informe de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia.
