Cine

Se cumplen 28 años del fallecimiento de Antonio Molina: repaso de su apoteósica carrera

Victoria Herrero

Foto: Productora Teide P.C

Miércoles 18 de marzo de 2020

3 minutos

El actor y cantante murió a los 64 años tras luchar varios años contra una fibrosis pulmonar

Se cumplen 28 años del fallecimiento de Antonio Molina: repaso de su apoteósica carrera

El 9 de marzo se hubieran cumplido 92 años del nacimiento de uno de los actores y cantantes más conocidos de nuestro país. Sin embargo, Antonio Molina falleció un 18 de marzo de 1992 a los 64 años. Ahora, cuando se cumplen casi tres décadas de la muerte de uno de los mejores intérpretes de copla y flamenco, desde 65ymás rendimos un sentido homenaje a un artista que editó más de 30 álbumes, además de participar en numerosas películas de la época. 

Una extensa carrera que empezó muy pronto

La infancia de Antonio Molina no estuvo repleta de demasiados lujos, fue más bien bastante humilde. Por eso, con apenas 14 años decidió trasladarse a Madrid para 'escapar' de la pobreza que había en una familia de cuatro hermanos en los que todos desde pequeños desempeñaron diferentes oficios para ayudar en la economía familiar. Por eso, el joven Antonio quiso probar suerte en la capital. Pero no para hacerlo encima de un escenario, ya que todavía tuvo que esperar para demostrar su prodigiosa voz ante el público. Durante sus primeros años en Madrid trabajó como tapicero, camarero e incluso entró a formar parte del servicio militar cuando cumplió la mayoría de edad. 

Fue tras terminar la formación castrense cuando se animó a cantar alentado por amigos y conocidos que le habían escuchado entonar alguna melodía. Así es como se presentó a un concurso radiofónico que, curiosamente, ganó. El premio no era en metálico ni una figura, sino firmar un contrato discográfico con La Voz de su Amo. Precisamente, con esta compañía grabó su primer disco en el año 1949. Un debut que apenas tenía 4 canciones en el repertorio

Tras este primer disco realizó algún que otro cortometraje e inició una gira musical que le llevaría por toda Andalucía. Precisamente, en Córdoba empezó a despegar un éxito entre el público que se afianzó en la década de los años 50 gracias sobre todo a las cualidades de su característica voz. Esos fueron los años en los que empezó también a rodar películas que eran recibidas con gran entusiasmo por sus seguidores como fue El pescador de coplas en la que compartió escena con Marujita Díaz y Toni Leblanc.

Precisamente, en esta película cantaba dos de sus temas más emblemáticos como Yo quiero ser matador y Adiós a España. Canciones que siempre quedarán en el recuerdo como también Soy minero, Caballito bandolero, Soy un pobre presidiario o ¡Ay mi Málaga!, entre otras muchas ya que su carrera fue extensa

Fue tal el éxito que hasta trascendió fuera de nuestras fronteras. Por ejemplo, en países como Argentina era considerado todo un ídolo. Incluso llegó a actuar en alguna que otra ocasión para el presidente del país, Juan Domingo Perón. 

Su vuelta a España tras su estancia en Latinoamérica

Un par de años después regresó de nuevo a España donde volvió a llenar teatros y salas de espectáculos, al tiempo que iba desarrollando su carrera como actor en títulos como Esa voz es una minaMalagueñaEl Piyayo y La hija de Juan Simón. Era la viva imagen del triunfador. Una realidad que poco pudo imaginar años antes aquel chico que llegó a Madrid. De escapar de la pobreza siendo un niño a tener un coche regalado por Francisco Franco para que se desplazara por toda España en las numerosas giras de conciertos que hacía. 

Un éxito que durante todos esos años compartió con la mujer de su vida, Angela Tejedor, con quien se casó en el año 1952. Con ella tuvo 8 hijos entre los que figuran algunos de los rostros más conocidos del cine de nuestro país como Ángela o Micky Molina. Incluso su nieta Olivia Molina ha seguido los pasos de su abuelo y se dedica al mundo de la interpretación. 

Tras unos años más dedicado a la familia, en el año 1986 regresó de nuevo a los escenarios y pocos años después, en el año 1990, recibió un disco de platino por toda su trayectoria musical y artística. Un reconocimiento que, con orgullo, compartió con algunos compañeros del mundo del espectáculo como fue el caso de Juanito Valderrama

Solo un año antes le habían diagnosticado fibrosis pulmonar por lo que muy a su pesar, así como para sus miles de seguidores, tuvo que retirarse. Y es que como comentó el propio Antonio en alguna que otra entrevista, dicha insuficiencia respiratoria le había venido no por llevar malos hábitos relacionados con el tabaco o el alcohol, sino por su trabajo desmedido a la hora de cantar. Es lo que le explicaron los médicos a los que visitó cuando hizo aparición la enfermedad. Una patología que empeoró con los esfuerzos a la hora de entregarse al público y deleitarle con aquellos falsetes que no parecían tener fin. 

Sin embargo, tristemente, apenas un par de años después, en 1992, Antonio Molina nos dejaba para siempre. Una muerte que fue todo un clamor popular a la hora de despedir a uno de los grandes de la canción española.  

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