Fernando Ónega
Opinión

El comité imaginario

Fernando Ónega
Salvador Illa. Foto: EuropaPress
Onega Fogonazos

 

Cuando a Pedro Sánchez se le preguntaba por el rigor de sus decisiones sobre el coronavirus, se refugiaba en “los expertos”. Cuando el preguntado era el ministro Illa, la respuesta era la misma, lo cual nos consolaba bastante, porque Illa es un buen político y mejor gente, pero su sabiduría sanitaria estaba por demostrar. Llegó un momento en que los expertos se convirtieron en un enigma que inspiraba todas las medidas, desde el confinamiento a la desescalada, y la prensa quiso levantar el velo y preguntó quiénes eran esos sabios, que lo mismo había Premios Nobel o ilustres desconocidos a los que había que honrar. Inútil interés informativo: no se dieron los nombres “para evitarles presiones”. Ahora sabemos la verdad: no hubo un comité de expertos. “Ni existe ni existió”, dijo el ministro de Sanidad. ¿Qué fue entonces aquello? ¿Una inocentada? ¿Una mentira piadosa para que nos fiásemos de los criterios decisivos? ¿Un escudo, un parapeto, un refugio de los criterios políticos? Quizá un poco de todo. Ahora se entienden mejor los retrasos. Y se entienden mejor los rebrotes. El comité fue un fantasma. Y los fantasmas hacen fantasmadas.