Fernando Ónega
Opinión

El Estado, pendiente de dos vacunas

Fernando Ónega
El Estado, pendiente de dos vacunas
Fogonazos

 

A mí me parece que la vacunación de las infantas en Abu Dabi es un episodio menor, pero lo políticamente correcto es escandalizarse, echarles en cara su osadía y expresar un gran agravio por el privilegio de que disfrutaron, como si le hubieran quitado la vacuna a un viejecito desvalido y dependiente. Es la moda imperante: aprovéchese cualquier fallo de alguien próximo a La Zarzuela para convertirlo en escandalazo. Póngase Pablo Iglesias al frente de la manifestación para proclamar que se aproxima un horizonte republicano. No trate nadie de entender que todo ha sido una debilidad humana, porque eso significaría estar vendido al “régimen del 78”. Tampoco recuerde nadie que la valentía de Felipe VI de apartar a las dos hermanas de la Familia Real ha sido uno de sus primeros gestos para salvaguardar a la Corona de hechos que el rey no puede controlar. Ese es el clima de la gran política del este país, alimentado por ministros y coreado por monárquicos de toda la vida. Yo solo digo, y perdónenme la expresión: vaya mierda de Estado que tenemos si el sistema político depende de la vacunación de dos señoras que ni siquiera tienen sueldo oficial.