El secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias

No hubo un candidato a la presidencia que sufriera una derrota similar. Creo honradamente que Pedro Sánchez no se la merecía. Pero si solo tienes una carta en la partida y esa carta te falla, el destino está escrito. Falló la carta y falló en medio de acusaciones de ambiciones desatadas, de engaños recíprocos y el resplandor de la desconfianza. Sánchez e Iglesias no han nacido para ser socios. PSOE y Podemos no pueden jugar a alianzas porque su objetivo mutuo es destruirse. Creo que esa es la gran lección que queda del naufragio. Y para Pablo Iglesias, concretamente, queda el sabio consejo de Aitor Esteban, gran componedor de acuerdos, al líder de Podemos: el cielo no se conquista de golpe; se conquista nube a nube. Es decir, más realismo y menos ambición.