Fernando Ónega
Opinión

La mayor crueldad

Fernando Ónega
Defensor del Pueblo pide una "revisión profunda" del sistema de residencias de mayores

Fijaos qué noticia publica el diario Montreal Gazette: el personal de una residencia de Quebec, atemorizado por los contagios de la pandemia, abandonó las instalaciones y dejó allí a 31 ancianos que, naturalmente, fallecieron. Los responsables de la residencia, que en Canadá se conoce con el eufemismo de “centro de albergue y atención de larga duración”, ocultaron el suceso hasta que fue descubierto por ese periódico. Nada se dice de las familias: ni si fueron avisadas del abandono, ni si supieron lo que había ocurrido, ni si tuvieron la curiosidad de preguntar cómo estaban sus padres o abuelos. Seguramente deberá pasar a la historia como el hecho de mayor crueldad con las personas mayores. Hablamos en España de las condiciones de las residencias, puestas en entredicho por el número de víctimas del Covid. Pues bien: esta pandemia ha servido para demostrar que no es un problema solo español. En todos los países ocurre lo mismo o incluso, como en Quebec, cosas mucho más terribles. Pero desengañémonos: no pasará nada: solo son ancianos. Como dice la patronal de Confederación de Empresarios de Valladolid en una improcedente nota, “no es sociedad productiva”.