No dormir lo suficiente puede ser la causa de unos kilos de más. Y las razones son interesantes . Un estudio realizado por la Academia Americana de Medicina del Sueño pone de manifiesto cómo el aumento de la cantidad de sueño ayuda a reducir la ingestión de alimentos.

Dormir poco perturba las hormonas que regulan el apetito como son la leptina y grelina. Cuando hay déficit de sueño se produce un cambio hormonal que aumenta el apetito y la ingesta de calorías. Por otro lado, los estudios realizados en bebés indican que aquéllos que duermen menos de 12 horas al día (incluyendo el sueño de la noche y de las siestas diurnas) incrementan la adiposidad y las posibilidades de padecer sobrepeso a los 3 años. Y no  solo las pautas cortas de sueño conducen a un mayor riesgo de obesidad, “sino también dormir en exceso”.

La catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia, Marta Garaulet decía que “no dormir lo suficiente, (en torno a unas ocho horas diarias), tener horarios irregulares en cuanto a las comidas y no mantener una actividad física regular, no sólo puede derivar en obesidad sino también en diabetes, envejecimiento prematuro o en determinados trastornos psicológicos".

En definitiva, al no dormir lo suficiente, estamos más cansados y, por ello, nos movemos menos. Si añadimos que las hormonas que controlan el hambre se distorsionan, se estimula el apetito y comemos más.

Otro dato significativo: Un estudio reciente a escala mundial realizado sobre 3.500 niños ha confirmado que aquellos niños que duermen menos de 7 horas diarias muestran un incremento en el peso, superior al de aquellos que duermen un mínimo de 8 horas.

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