Fernando Ónega
Opinión

Trans: un proyecto sin debate

Fernando Ónega
Trans: un proyecto sin debate
Fogonazos

 

Ya tenemos un nuevo problema suscitado desde el gobierno y que provoca un nuevo enfrentamiento entre ministros: la Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans. Su borrador, elaborado por el ministerio de Igualdad, tiene una intención magnífica, como se desprende de su nombre: trata de resolver el drama de muchas personas de todas las edades que, habiendo nacido hembras o varones, se sienten del otro sexo. Y tropiezan con la incomprensión de su entorno que deriva, a su vez, en vejaciones y violaciones de sus derechos básicos. Yo digo: si esas circunstancias se siguen dando, los poderes públicos han de tratar de resolverlas. Pero no se resuelven proclamando una libertad sin limitaciones que pueden desembocar en anarquía. Hay una parte de la sociedad que no aceptará, por ejemplo, que un niño o una niña de 16 años pueda decidir su sexo sin presentar siquiera un aval médico. O puede impedir que su género figure en el DNI. Primeras aproximaciones al tema:

  1. Todas las libertades tienen algún límite.
  2. Estas leyes necesitan gran consenso para ser respetadas.
  3. Por tanto, antes de llevar una así al Congreso, ábrase un gran debate social.
  4. Y una intriga: ¿por qué tantas iniciativas de igualdad se limitan a la cuestión sexual?