Alimentación

Alimentos que te ayudan a proteger el sistema auditivo

Rosa Roch

Foto: BigStock

Domingo 21 de junio de 2020

3 minutos

Nutrientes que necesitan los oídos para mantenerse sanos y que encontramos en la dieta mediterránea

Alimentos que te ayudan a proteger el sistema auditivo

Si bien en cualquier época del año nuestros oídos están expuesto a cambios de temperatura, llega el verano y con él los cambios se harán mucho más bruscos; pasaremos de estar paseando a más de 35ºC a entrar en espacios que, más que estancias, parecerán neveras, con temperaturas que bajarán hasta los 20ºC. Además, ante la necesidad de refrescar la casa, también, estaremos más expuestos a corrientes de aire que pueden hacer que nos resintamos de otras dolencias.

Estos cambios bruscos de temperatura pueden afectar a la salud de nuestros oídos y, para evitar posibles enfermedades o molestias, es bueno prepararlos con ayuda de alimentos que, debido a sus componentes nutricionales, favorecen la buena salud del sistema auditivo. Estos alimentos son aquellos ricos en vitaminas A, B, C, E y minerales.

Existen diferentes estudios que relacionan la alimentación y el cuidado del sistema auditivo. The Journal of Nutrition, hizo un estudio basado sobre una muestra de 81.818 mujeres de entre 27 y 44 años. La conclusión fue que “seguir patrones dietéticos saludables [como la dieta mediterránea (AMED), la indicada para la prevención de la hipertensión (DASH) y la que tiene índices de alimentación saludable alternativa (AHEI-2010)] se asocia con un menor riesgo de pérdida auditiva en las mujeres. El consumo de una dieta saludable puede ser útil para reducir el riesgo de pérdida auditiva adquirida.” 

Según afirma el Dr. Joe McDermott en un estudio publicado en The Daily Sentinel, sobre la alimentación y la sordera, una dieta equilibrada y el consumo de ciertos nutrientes y vitaminas pueden retrasar e incluso prevenir futuras pérdidas auditivas:

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Vitamina A

Se encuentra, básicamente en la verduras y hortalizas de hojas verdes. Con ellas se pueden preparar ensaladas, cremas y sopas o comerlas en encurtidos. La variedad de estas verduras es amplia: espinacas, coles (col, col rizada o kale, coles de Bruselas), acelgas, berros, apio, borraja, canónigos, lechugas, cardo, llantén, hojas de mostaza, diente de león, grelos, rúcula, hojas de zanahorias, de rábanos, de nabos, de remolacha

Vitamina B9 (ácido fólico)

La podemos encontrar en los huevos, las legumbres y la carne, alimentos que conforman la base de la dieta mediterránea. Para conservar todas sus propiedades hay que tener en cuenta cómo se cocinan. Hacerlas al vapor o cocidas siempre será la mejor opción, evitando las grasas, y en concreto, si hablamos de las lentejas con chorizo, siempre será más saludable cambiar ese chorizo por una ensalada de espinas.

Vitamina C

Es una vitamina hidrosoluble, necesaria, entre otras cosas, para un buen crecimiento y desarrollo de nuestro organismo. La podemos encontrar en los cítricos como las naranjas, los pomelos, los tomates o los kiwis; y verduras como los pimientos, las coles (brócoli, romanesco, lombarda…), o los berros de agua. Además de cuidar de nuestros oídos, la vitamina C también nos protegerá frente a infecciones de orina y resfriados.

Vitamina E

Es liposoluble y un antioxidante que protege los tejidos de nuestro cuerpo del daño que los radicales libres pueden provocar en las células. Alimentos como los frutos secos (almendras, cacahuetes, nueces…), las semillas (de calabaza y de girasol), las verduras de hoja verde, nuevamente, y los aceites vegetales (oliva, girasol y colza), serán una fuente para obtener la vitamina E.

Minerales

El magnesio, el zinc, el hierro, el potasio y el fósforo son minerales que encontramos en los alimentos citados anteriormente y que tienen una importante función en la prevención y el cuidado de nuestra salud auditiva. Otros alimentos como la carne roja, la carne de cerdo y cordero, las aves de corral, mariscos de concha o pescados como las sardinas serán, también, unas buena fuente para obtener estos minerales.

Y es que el oído es un órgano muy complejo que cumple dos funciones muy importantes para el organismo: la auditiva y el mantenimiento del equilibrio. Por este motivo debemos prestar especial atención al cuidado de los oídos en aquellas etapas de la vida que son más críticas: en la infancia, por estar en una fase de crecimiento y desarrollo; y en la edad más adulta, en las personas mayores, para prevenir o retardar al máximo aquellas patologías degenerativas relacionadas con la vejez.

A una dieta saludable y rica en estas vitaminas y minerales hay que añadirle la visita a nuestro otorrino, que es quien se encargará de hacer un seguimiento de nuestra salud auditiva y nos aconsejará sobre qué medidas de prevención e higiene hay que llevar a cabo para evitar al máximo el acúmulo de cerumen, las infecciones, acúfenos y pérdida de audición, entre otras patologías.

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