Alimentación

¿En qué zonas de España es típico que te pongan una tapa con la consumición?

Martes 5 de marzo de 2019

3 minutos

Recorremos España para saber dónde comer bien sin pagar: las ciudades de la tapa gratis

Comer de tapas (Bigstock)

Las tapas, como todo, mejor saben cuando son gratis, aunque a veces nos den gato por liebre; pero ya se sabe que a caballo regalado, mejor ser agradecido. El refranero español tiene para todos. También para los que tienen vergüenza, a los que se les priva de comer y almorzar. No será este el problema para ellos. En estos lugares no es necesario ni levantar la mano para pedir con qué mojar ese vermú, caña o vino. Porque la tapa no le hace ascos a nada, aunque hay que reconocer que tiene más simpatía por las bebidas que nos alegran el día, que por los refrescos burbujeantes. Ella llega acompañando al vaso sin pedirla: uno en cada mano del mesero o de la persona que habita detrás de la barra. Si te gusta bien, y si no también. Pocas tapas gratis quedan en el plato, y menos si son de las de verdad, como las que sirven en las ciudades de esta ruta de las tapas gratis por España.

Dónde comer buenas tapas sin pagar

En esta lista no vamos a incluir a Madrid, porque si bien es verdad que en la mayoría de los sitios de la capital te ponen una tapa con la consumición, muchas veces ha quedado relegada a un triste cestillo de patatas fritas industriales o a un plato de aceitunas bastante reguleras. Es justo decir que todavía quedan lugares con dignas tapas gratis, pero tienden a ser la excepción. Sin embargo, a tan solo 40 Km está Alcalá de Henares, que además de ser bonita es generosa. En el casco histórico de la ciudad, muchos son los bares que ofrecen su tapa de buen tamaño con la bebida. Una razón más para visitar las preciosas calles de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad.

El binomio universidad y tapas gratis no es casualidad, y no solo se da en Alcalá. Las tapas de Granada, Salamanca y Santiago de Compostela son la mejor excusa para que sus universitarios no se queden en casa. Sin duda, la capital granadina es una de las más desprendidas en este arte del tapeo, hasta tal punto que es fácil sustituir una comida o cena después de frecuentar varios de sus locales. 

Siguiendo por Andalucía, aquí también hay trabajo. Además de Granada, las ciudades andaluzas donde más barato te va a salir el aperitivo son Jaén y Almería. En ambas la oferta y la variedad son enormes. De hecho, la Ruta de la Tapa almeriense ha sido declarada de Interés Turístico Andaluz por la junta de Andalucía, y ha sido uno de los motivos que más ha pesado para convertirla en la Capital Gastronómica de 2019.

Comer de tapas (Bigstock)

Anchas son también las barras de Castilla. Los abulenses eligen sus tapas a la carta entre el gran surtido que visten sus barras. Eso sí, si vas de visita a Ávila, deja hueco para el chuletón y las yemas de Santa Teresa, que aunque no sean gratis es festín obligatorio. Por su parte, León es uno de los destinos turísticos nacionales más interesantes de los últimos años por su revivir cultural y gastronómico. Lo tendrás muy fácil para tapear barato, porque la mayoría de sus bares se apuntan a esta tradición. Y Segovia no se queda atrás. Si no hay estómago para meternos un asado segoviano entre pecho y espalda, siempre podremos frecuentar los bares de su Plaza Mayor para comer variado y en plato pequeño.

Ya en Galicia, hacemos nuestra última parada en Lugo. La plaza del Campo es el mejor lugar para disfrutar de su espléndida gastronomía y su tradicional tapeo gratuito que se extiende por toda la ciudad.

Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Pagando o gratis, mantener la tradición de la tapa en España es cosa seria. De lo poco que hemos sabido exportar de nuestra gastronomía al resto del mundo –no somos muy hábiles en esto– es la palabra ‘tapas’; por encima de la tortilla de patatas, del cocido, del chorizo, de las croquetas o incluso de la paella. Es posiblemente la palabra más conocida fuera de nuestras fronteras, con el permiso de sus hermanas ‘fiesta’ y ‘siesta’. Curioso que las tres puedan ir muchas veces de la mano.

Mantener viva la tradición de la barra y la tapa es continuar con la pequeña colonización gastronómica que iniciamos hace años y que no terminamos de rematar. Porque ya sabemos que la cocina española viaja mal, pero habrá que seguir intentándolo. Esto lo sabe bien la Real Academia de Gastronomía que, junto al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, lleva tiempo intentando que la tradición cultural de la tapa sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

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