Deporte para mayores

Técnicas y ejercicios que ayudan a corregir la pisada en las personas mayores

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Jueves 23 de enero de 2020

3 minutos

Prevenir y corregir patologías que derivan de apoyar mal el pie es posible con rutinas sencillas

Ejercicios para mejorar la pisada

Sabemos que, especialmente en las personas mayores, prestar la debida atención a la salud y el cuidado de los pies reviste máxima importancia. No solo porque de ellos depende, en gran medida, la estabilidad en cada uno de nuestros pasos, sino porque son diversas las patologías que pueden tener su origen en una mala pisada.

En este tema también tienen especial relevancia las enfermedades que afectan directamente a la planta o los dedos de los pies, como la fascitis, los espolones calcáneos o los dedos en garra, pero, además, hay otras afecciones que, aunque en un principio no lo parezca, dependen en gran medida de la manera, correcta o incorrecta, en la apoyemos cada pie.

La distribución del propio peso, el adelantar más o menos la cadera, los giros inapreciables, hacia adentro o hacia afuera, que hacemos con las rodillas al caminar y que pueden acabar dañando la articulación… Pisar bien no solo afecta a los pies, sino a nuestra salud en general.

Ejercicios sencillos para mejorar la pisada

¿La pisada de un adulto mayor se puede modificar?

No es fácil y lleva tiempo, pero cuando es la forma de andar la que está resultando perjudicial, es necesario tomar medidas.

Como indican expertos podólogos, cada uno tenemos nuestra forma de caminar. Podemos tender a descargar la mayor parte de nuestro peso en la cara externa del pie, o viceversa, apoyar primero el talón o la punta, o caminar más deprisa o mas despacio. Si no hay anomalía física alguna, ni presentamos molestias o dolores, no hay que dar demasiada importancia a este hecho; pero si existen patologías, por ejemplo, de espalda, rodillas o caderas sin que haya una lesión o enfermedad que las justifique, el origen de un posible dolor o malestar podría estar en algo tan básico como es pisar de una manera que, sin darnos cuenta, daña poco a poco los músculos y las articulaciones.

La pisada se puede modificar a cualquier edad y, en ocasiones, es fundamental hacerlo, porque los pies también cambian a medida que pasan los años y en la edad adulta pueden necesitar correcciones frente a anomalías que no se presentaban cuando éramos más jóvenes.

Existen distintos métodos correctivos de la pisada. Tras el correspondiente estudio, el podólogo determinará cuál de ellos es el más adecuado en cada caso. Unas plantillas terapéuticas personalizadas, que contribuyan a corregir cualquier pequeña desviación de los dedos; técnicas específicas de fisioterapia que proporcionen mejoras y alivio de esas molestias en pocas semanas, y también ejercicios sencillos que puedes realizar en casa son algunos de los métodos que ayudan a que pises no solo con total seguridad, sino también de manera que cuides el resto de la estructura que forma tu cuerpo.

Ejercicios sencillos para mejorar la pisada

Rutina básica para ganar salud a cada paso

Fortalecer la plata del pie, conseguir una mayor flexibilidad en las articulaciones de los dedos y, en definitiva, mejorar la funcionalidad en cada uno de tus pasos puede lograrse realizando estos ejercicios con algo de constancia, es decir, al menos dos veces a la semana.

  • Distribución de peso punta-talón. Se trata de hacer un movimiento muy simple, que suelen poner en práctica muchos runners como calentamiento antes de una carrera. Con los pies rectos y una separación mínima entre ellos, unos 10 centímetros, balancea tu cuerpo hacia adelante, apoyándote ligeramente en los dedos de los pies y, seguidamente, haz el movimiento inverso, descargando tu peso en los talones. No se trata de ponerte de puntillas, solo de lograr controlar el reparto de tu propio peso durante unos minutos.
  • Extensión de la fascia. Importante para logar mayor elasticidad y, por tanto, incrementar el rango de movimiento en la planta del pie. Sentado en una silla y con la espalda recta, flexiona tu pierna derecha y colócala sobre la izquierda, con el tobillo apoyado a la altura de la rodilla contraria. Con la mano derecha, tira desde la base de los dedos del pie mientras intentas estirarlos todo lo que puedas.
  • Trabajo del arco del pie. Solo necesitas una pelota pequeña y dura, como las que se utilizan en el tenis. Coloca tu pie sobre ella y haz que ruede hacia adelante y hacia atrás en un suave y constante movimiento.
  • Dedos extendidos y bien separados. Se trata de dos movimientos básicos que van a prevenir problemas de la pisada derivados de patologías, como los dedos en garra o los dedos que acaban montados uno sobre otro, dificultando de manera importante la movilidad. Para ello, siéntate en una silla o en el borde de la cama y eleva uno de tus pies. El movimiento consiste en entrelazar los dedos de tu mano derecha con los del pie del mismo lado. Simplemente entrelaza y tira hacia arriba con suaves movimientos de rebote. Recuerda los dedos de tu mano han de estar en los huecos que existen entre los de tus pies. Otro ejercicio muy interesante consiste en, en la misma posición, elevat los talones de manera que solo te apoyes en la base de los dedos de los pies. No te levantes, porque podrías hacerte daño, simplemente empuja contra el suelo para lograr que los dedos se estiren en su totalidad.
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