Salud

En el dentista: ¿mejor anestesia local o sedación?

Toni Esteve

Foto: Bigstock

Sábado 26 de septiembre de 2020

3 minutos

La elección dependerá del tratamiento, pero también del historial médico del paciente

En el dentista: ¿mejor anestesia local o sedación?

La mayoría de los tratamientos que nos hace el dentista requieren el uso de anestesia para evitarnos el dolor o simplemente una sensibilidad dentaria que resultaría muy incómoda. No obstante, en tratamientos muy prolongados o en ocasiones en que el paciente presenta ansiedad elevada o alguna discapacidad, la sedación puede resultar muy útil para que nuestra visita al dentista sea más cómoda y relajada. A la hora de escoger una u otra opción, el dentista tiene en cuenta el historial médico del paciente, posibles alergias, medicaciones que toma actualmente y su historia clínica.

La anestesia local es un tipo de anestésico que evita o minimiza el dolor en una zona concreta de la cavidad bucal, ya que bloquea los nervios que transmiten el dolor. Se realiza mediante la inyección de una sustancia con ese efecto ( anestésico local ) en la zona tratada o en la proximidad de los nervios que reciben la sensibilidad de dicha zona. La denominada anestesia periapical se utiliza sobre todo en la arcada superior y solo se duerme el diente sobre el que se va a trabajar. En cambio, la anestesia denominada troncular (actúa sobre el tronco dentario inferior) se suele utilizar en la arcada inferior para adormecer todo un cuadrante (incluyendo lengua y mejilla).

Por su parte, la sedación reduce la consciencia para aliviar el dolor y la ansiedad, favorece la cooperación del paciente e incrementa su tolerancia frente a tratamientos largos. En odontología se utiliza frecuentemente la sedación consciente, una técnica que consigue que el paciente entre en un estado de relajación y bienestar, pero sin perder el conocimiento en ningún momento.

Dentista

Inconvenientes de la anestesia local

Según el Consejo General de Dentistas (@CNSJ_Dentistas), para prevenir efectos indeseados de la anestesia bucodental es fundamental advertir al dentista de cualquier enfermedad que padezcamos (hipertensión, diabetes, etc.) y de los medicamentos que estemos tomando (incluidos analgésicos y otros de uso común). También deberíamos advertir de cualquier alergia que tengamos o de si experimentamos mareos frecuentemente.

En cuento a los inconvenientes más frecuentes, el Consejo de Dentistas advierte de estos:

-Heridas por mordedura de las zonas insensibilizadas (lengua, labios, mejillas). Para prevenirlas, evita masticar y mordisquearte en la zona hasta que haya pasado el efecto de la anestesia.

- Daños por la aguja en vasos sanguíneos, nervios, músculos, etc . durante el proceso de inyección. Suelen ser leves y como mucho provocar pequeños hematomas («moratones»), un ligero dolorimiento en el lugar de la inyección, o anestesia o parestesias (sensaciones extrañas) en la zona inervada por el nervio herido durante algunas semanas.

- Son relativamente frecuentes los mareos, bien por la ansiedad (casi siempre inevitable), bien por disminución de la tensión arterial. Si te ocurren, debes comunicarlo tan pronto se produzcan para adoptar las medidas correctoras oportunas.

-Más rara es la producción de una parálisis facial transitoria (de unas horas de duración), por infiltración con el anestésico de la glándula parótida (que está atravesada por el nervio facial), que puede ocurrir durante la anestesia de los dientes inferiores en personas con una mandíbula corta.

Las complicaciones más graves son excepcionales, pero también pueden producirse:

-Algunas personas pueden tener hipersensibilidad (alergia) al anestésico o a alguna otra sustancia presente en la solución anestésica sin saberlo. En este caso la intervención del profesional podría tener que ser agresiva e incluso requerir ingreso hospitalario.

- Aunque es absolutamente excepcional, debes saber que un movimiento brusco de la cabeza podría producir una rotura de la aguja, que no siempre puede retirarse sin causar daños colaterales por las heridas que hay que infligir en la zona hasta localizar el fragmento (aunque dejarlo sin extraer suele ser perfectamente tolerado): Por ello interesa especialmente que procures no moverte, por lo menos bruscamente, durante la inyección.

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