Salud

López Acuña: "Hay que vacunar a un millón de personas a la semana para alcanzar la inmunidad"

Pablo Recio

Sábado 16 de enero de 2021

9 minutos

Entrevista con el epidemiólogo y ex directivo de la Organización Mundial de la Salud

El exdirectivo de la OMS Daniel López Acuña: "No es de recibo el ritmo de vacunación"
Pablo Recio

Sábado 16 de enero de 2021

9 minutos

El epidemiólogo, exdirectivo de Acción Sanitaria en Situaciones de Crisis de la OMS y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, Daniel López Acuña (@lopezacunad), se muestra muy preocupado por la situación actual de la pandemia en España.

El experto hispanomexicano, afincado en Gijón, piensa que la transmisión del virus se ha descontrolado y que sería necesario poner en cuarentena a toda la población española durante un lapso de tiempo de entre 15 días y un mes, para lograr que los nuevos casos de coronavirus no saturen los hospitales y se comience una bajada rápida en el número de infecciones diarias.

Sin embargo, por ahora, sus ideas no parecen tener predicamento en el Ministerio de Sanidad, donde, de momento, rechazan la posibilidad de un confinamiento total.

Y no es la única discrepancia que Acuña tiene con el Ejecutivo español. El experto también critica el ritmo lento de vacunación y recomienda a las administraciones que aceleren la campaña, si quieren llegar al 70% de población inmunizada después de verano, tal y como prometió el propio ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Pregunta - ¿Cómo valora el comienzo de la campaña de inmunización contra el coronavirus en España?

Respuesta - El ritmo con el que ha comenzado la vacunación es extraordinariamente lento. No es de recibo. No es correcto que, en los primeros días, cuando ya había 750.000 dosis, sólo se hubiesen aplicado 80.000. Hemos mejorado un poco, pero tenemos comunidades, como la de Madrid, que sólo han aplicado poco más de un cuarto de las dosis disponibles.  

Dados los efectos que tiene esta pandemia con el grupo de mayores, tanto en incidencia como en severidad y en letalidad, es muy importante que la vacunación tome como grupos prioritarios a las personas residentes y, además de eso, a las personas que tienen algún grado de dependencia o comorbilidad. Entonces, creo que tenemos que hacer un gran esfuerzo en toda España por dar cobertura a todos esos sectores de la población y arrancar con ellos, tan pronto como sea posible.

P.- ¿Por qué cree que se ha retrasado el proceso de vacunación?

R.- Creo que el retraso que han experimentado muchas comunidades es simplemente un tema de inoperancia e ineficiencia. No hacen falta vacunas, las hay disponibles. El problema es que se están quedando en el congelador. Y eso es una oportunidad perdida.

El hecho de que haya CCAA que hayan podido agotar el 100% de las dosis y que hayan vacunado ya a todas las personas que viven en residencias demuestra que es factible, y que es un tema en el que, simplemente, hay que tener voluntad política, capacidad organizativa y priorizar la acción de salud pública para vacunar. 

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P.- ¿Entiende que algunas regiones estén reservando dosis para asegurar, si faltasen vacunas, poder poner la segunda inyección a tiempo?

R.- No. Pienso que no es una estrategia acertada. Estamos teniendo un suministro razonable de la vacuna de Pfizer. Y empezará en breve la de Moderna, de la misma manera. No se trata de hacer reservas, sino de vacunar a tanta población como nos sea posible. Yo no estaría con temor de que vayamos a tener una falla en el suministro. En todo caso, si algunas CCAA optan por esto, la reserva no puede ser del 75%. Las dosis están para aplicarse.

Por otro lado, soy partidario de vacunar sin descanso –fines de semana, festivos...– y de hacer un esfuerzo centrado en la Atención Primaria y en la sanidad pública. Y cuando haya necesidad de refuerzo, que se haga, y cuando se necesite una acción específica, se puede usar a las fuerzas armadas o a la Cruz Roja u otras organizaciones no gubernamentales. Pero siempre entendiendo que la responsabilidad está en la sanidad pública. 

P.- ¿Qué país considera como un referente en materia de vacunación de coronavirus?  

R.-  Creo que el que ha caminado con más velocidad y eficiencia es Israel. Se ha volcado en ello y ha puesto a disposición todos los medios, incluso militares, para emprender la vacunación. Pienso que Europa tiene que mirarse en ese espejo.

Tenemos que acordarnos de que hay que ir a un ritmo mucho más rápido. Para tener a 35 millones de españoles vacunados a finales de verano, hay que vacunar un millón a la semana. Y, además, hay que inocular la segunda dosis a los ya vacunados. 

P.- ¿Qué riesgos implica un retraso en el proceso de vacunación?

R.- El verdadero riesgo está en retrasar la inmunidad de grupo y, en vez de alcanzarla a finales de verano, lograrla en navidades de 2021. Mientras más tardemos, más demoraremos en introducir elementos de normalidad, más largas serán las medidas restrictivas y más crecerá la presión asistencial. Avanzar en la vacunación disminuye la presión asistencial. 

España registra más de 25.400 nuevos casos de coronavirus y la incidencia acumulada se dispara a 350

 

P.- ¿Será efectiva la vacuna en personas mayores? ¿Cuándo tendremos evidencias claras en este sentido?

R.- El hacer la vacunación en personas mayores, de alguna manera, implica tomar una medida, hasta cierto punto, innovadora y experimental. Pero la evolución más probable es que haya una respuesta inmunológica favorable. Lo vamos a ver cuando tengamos un número amplio de personas vacunadas y lo estudiemos. Hay que reconocer las limitaciones de los ensayos realizados en personas mayores. 

P.- ¿Cómo interpreta que se hayan infectado personas de residencias de mayores que ya habían recibido una dosis de la vacuna?

R.- Tenemos dos posibles escenarios. Uno, que la población se haya infectado, sin síntomas, antes de que se pusieran la vacuna y que, poco después, se haya expresado la enfermedad. Y, la segunda opción es que –como con cinco o siete días no hay protección todavía– perfectamente se hayan podido infectar después y también desarrollado síntomas. Por eso, hay que tener extremo cuidado con las medidas de protección, también en las personas que han sido vacunadas con la primera dosis. Aún cuando se vacunen, hasta que no pasan 28 días, no se manifiesta la protección. 

P.- ¿Qué lecciones se deben sacar del proceso de creación de las vacunas contra la COVID-19? ¿Ha sido beneficiosa o perjudicial para el ciudadano tanta competencia entre las grandes farmacéuticas?

R.- ​Hay muchas dimensiones en este proceso internacional. Primero, ha habido demasiada carrera competitiva entre las empresas y los países como China y Rusia o en Europa y Norteamérica. Ha habido demasiado nacionalismo de vacunas, más que cooperación colectiva. Aun así, se han desarrollado y eso es positivo.

Evidentemente, lo ideal sería que no tuviésemos patentes de esas vacunas que impiden la producción en países en desarrollo a bajo costo. Pero ha habido una oposición tanto de la Unión Europea como de Estados Unidos. 

Por otro lado, es importante que realmente funcione el mecanismo de COVAX que ha sido impulsado por la OMS y GAVI para la adquisición de vacunas a precios más accesibles.

El coste de la vacuna puede ser equivalente al gasto per cápita de algunos países en sanidad. Por tanto, es importante el apoyo mediante un mecanismo solidario para que no pase, simplemente, que quien acceda a la vacuna sea el país que tiene más dinero y la haya comprado anticipadamente.

La pandemia no es un tema doméstico o de cada país, por eso hay que hacer el esfuerzo para la vacunación. Y no sólo con la compra de vacunas, también reforzando las infraestructuras sanitarias más precarias para poder crear una logística que permita hacer una vacunación masiva de la población.    

España tardará más de 3 años en vacunar a toda la población contra el coronavirus al ritmo actual

 

P.- ¿Cómo se comportará esta tercera ola en la que ya estamos inmersos?

R.- Tenemos que vacunar a todo ritmo. Pero debemos entender que eso no nos va a permitir ver descensos inmediatos en la incidencia de la pandemia. Es un efecto a medio y largo plazo. Protegerá individualmente, pero a nivel colectivo vamos a tardar meses en ver el impacto de la vacuna, sobre todo en número de casos. Lo veremos antes en letalidad y hospitalización.

El gran problema está en que hay una tendencia al alza de la pandemia. Los números que se han dado a conocer representan un serio incremento de los contagios y tenemos una incidencia acumulada muy alta y una presión asistencial alta. Debemos tomar esto con toda la cautela del mundo. No queremos tener una tercera ola peor que la segunda.

Así que, para mitigar la presión asistencial y doblegar la curva, tenemos que intensificar algunas medidas, ser más restrictivos y tajantes y, desde mi punto de vista, en algunas de las CCAA con incidencias más altas, sería necesario tener un confinamiento domiciliario corto pero efectivo para reducir los incrementos de la incidencia.

P.- ¿Qué regiones se deberían confinar?

R.- Por supuesto, tenemos comunidades con extremos de incidencia como Extremadura, Baleares o Madrid. Pero hay muchas otras que están por encima de la media nacional. Todas aquellas que estén por encima de 250 por cada 100.000 habitantes deberían valorar medidas como el confinamiento domiciliario o equivalentes, como lo ha hecho Baleares que ha adoptado cierres prácticamente totales de comercios ante la imposibilidad, porque no lo permite el Estado de Alarma, de un confinamiento domiciliario. Sería bueno modificar el decreto de estado de alarma pero, si no se puede, hay que ir hacia medidas de ese estilo.

P.- ¿Piensa que el aislamiento provocado por la borrasca Filomena puede haber tenido un efecto en la pandemia? 

R.- Ha sido muy breve. No es significativo. Por supuesto que ayudará en la medida que limita la movilidad y las interacciones entre personas, pero no va a durar lo suficiente para tener un efecto significativo. Ayudará a que las cosas no vayan en incremento, pero hasta ahí. 

P.- ¿Podemos llegar a estar en una situación epidemiológica similar a la del Reino Unido en los próximos días?

R.- Extremadura tiene una incidencia que está en el mismo nivel, más o menos, que el Reino Unido. Sin embargo, el gran problema que tienen de presión asistencial, por fortuna, no lo tenemos todavía, pero podríamos llegar a una situación similar. 

Sobre el autor:

Pablo Recio

Pablo Recio

Pablo Recio es periodista especializado en sociedad y salud, es graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y comenzó su carrera profesional en el diario El Mundo cubriendo información cultural y económica. 

En 65Ymás, ha contado el drama vivido en las residencias durante la pandemia y ha sacado diferentes exclusivas de impacto como 81 menús de residencias de mayores, a examen: "Baja calidad nutricional y abuso de procesados"que fue citado en una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid. 

Además, es cofundador de la radio online Irradiando y cuenta con un máster en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid y otro en Periodismo por el CEU San Pablo/Unidad Editorial. 

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