Medicina preventiva

Cómo aparece la neumonía en las personas mayores: tipos, tratamientos y prevención

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 4 de noviembre de 2019

4 minutos

Esta enfermedad afecta a uno o los dos pulmones y se puede originar por virus, bacterias u hongos

enfermedades que afectan a la pleura del pulmón

La neumonía es una enfermedad que afecta a uno o ambos pulmones y que se puede originar por virus, bacterias u hongos. La inhalación de algunos líquidos o químicos puede provocarla igualmente. Las personas mayores de 65 años son las más vulnerables a esta patología, al igual que los menores de dos años o quienes poseen otras afecciones o sistemas inmunes debilitados. Algunos datos hablan de que el 70% de los ingresos por neumonía se corresponden a pacientes mayores de 70 años y, en especial, a partir de los 80 y los 90 años.

Por qué surge y los síntomas en mayores

La infección se produce en los sacos aéreos de los pulmones que, debido a esta, se llenan de un líquido purulento que da lugar a varios síntomas: fiebre alta, escalofríos, tos con flemas que persiste, falta de aire al hacer actividades cotidianas, dificultad para respirar o dolor en el pecho. Adicionalmente se pueden presentar náuseas, vómitos, diarrea y una temperatura más baja de la normal, sobre todo en los mayores.

De igual modo, en el caso de este grupo poblacional, la neumonía a veces no presenta las manifestaciones habituales como la disnea, la tos y la fiebre. “Las alteraciones del estado mental, sin embargo, ocurren en 50%-70% de estos pacientes, en los que en muchas ocasiones la forma de presentación es un cuadro confusional, malestar inespecífico o deterioro del estado general”, según se aclara en el estudio Neumonía en los ancianos institucionalizados. Esto provoca que a veces no se les diagnostique correctamente en un primer momento, lo que repercute de forma negativa en el abordaje posterior.

Las causas de su aparición no están muy claras. No obstante, se cree que el debilitamiento del sistema inmune asociado al envejecimiento influye de forma especial en la posibilidad de sufrir esta enfermedad.

En general, los principales desencadenantes son los gérmenes, las bacterias y los virus que están presentes en el aire que respiramos. El cuerpo tiene mecanismos de defensa para impedir que entren en los pulmones, pero a veces el organismo falla y no lo consigue. En función del tipo de germen que la provoque y dónde se haya producido la infección, la neumonía se clasifica de una forma u otra.

Neumonía

Neumonía Adquirida en la Comunidad

El tipo más común es la Neumonía Adquirida en la Comunidad (NAC). Según explican desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (@SeparRespira), esta es una enfermedad frecuente y grave que se asocia a una alta morbilidad y mortalidad. “Es la que más se trata con antibióticos en todo el mundo; en concreto, supone el 19% de los pacientes tratados con antibioticoterapia". Este tipo se puede producir por bacterias, siendo las más frecuente la Streptococcus pneumoniae, también conocida como neumococo. De igual modo, algunos de los virus que causan los resfriados o la gripe pueden terminar en neumonía.

En un estudio sobre NAC en mayores de 65 años realizado en España y que se recoge en el documento Normativas para el diagnóstico y el tratamiento de la neumonía adquirida en la comunidad de Separ, se estableció la etiología de este trastorno en el 40% de estos pacientes, y los microorganismos desencadenantes más importantes fueron: S. pneumoniae (49%), H. influenzae (14%) y L. pneumophila (8%).

La infección por hongos suele darse en personas con problemas crónicos de salud o con un sistema inmunitario debilitado, y en aquellos que han inhalado grandes dosis de estos organismos. Los hongos que la generan se hallan en la tierra o en las heces de las aves, pero pueden variar según la ubicación geográfica.

Como la infección por neumococo tiene mayor incidencia y mortalidad en los pacientes mayores, desde algunas instituciones se recomienda la vacuna neumocócica en este grupo. No obstante, sobre este asunto en mejor consultar con nuestro médico para que nos indique si es lo más indicado en nuestro caso.

Las medidas preventivas que deben adoptar los mayores para protegerse de la NAC, además de la posibilidad de vacunase, se basan en mantener una buena higiene, lavándose las manos con agua y jabón con frecuencia. Es aconsejable dejar de fumar, pues el tabaquismo perjudica las defensas naturales que protegen los pulmones de las infecciones respiratorias. Además, hay que procurar cuidar el sistema inmune con una alimentación adecuada y la práctica de ejercicio.

Neumonía

Más tipos

Otro tipo de neumonía es la adquirida en el hospital que, como su propio nombre indica, se contrae durante un ingreso hospitalario y a la que los mayores están más expuestos. Esto suele ocurrir porque las personas hospitalizadas, al estar enfermas, no pueden combatir los microbios de la misma manera que las sanas y hace que sean más propensas a las infecciones. Los tipos de microbios que hay en un hospital resultan más peligrosos y, al mismo tiempo, son más resistentes al tratamiento que los que se encuentran en la comunidad. Este tipo también es más habitual en los enfermos que necesitan un ventilador, es decir, un dispositivo que les ayuda a respirar.

Por otra parte, está la neumonía que se produce por el cuidado de la salud y acontece en individuos que viven en instalaciones con esta finalidad durante un tiempo largo o que reciben cuidados en una clínica u hospital de manera ambulatoria. Al igual que en el caso anterior, esta puede manifestarse a causa de bacterias más resistentes al tratamiento antibiótico.

Por último, la neumonía por aspiración se produce al inhalar comida, bebidas, vómito o saliva que llegan a los pulmones. La aspiración se produce cuando el reflejo de náusea se ve alterado por algún motivo, como una lesión cerebral o dificultad al tragar, el alcoholismo o consumo de drogas.

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