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Estos son los alimentos contra la retención de líquidos adecuados para mayores

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Viernes 14 de febrero de 2020

3 minutos

Los productos frescos son la mejor opción, además de reducir el consumo de sal en las comidas

Estos son los alimentos contra la retención de líquidos adecuados para mayores

La retención de líquidos se puede producir por muchas causas, como el hecho de permanecer mucho tiempo en una posición, de pie o sentado. También por los cambios hormonales que se producen durante la menopausia, el estrés, la ingesta de medicamentos destinados a controlar la presión arterial, los trastornos circulatorios y linfáticos o la obesidad, por ejemplo. Los factores que desencadenan esta condición pueden ser múltiples, de modo que primero será necesario que el médico diagnostique la causa originaria para realizar un tratamiento acorde con este problema.

Menos sal

Cuando ocurre se formará un edema que puede surgir en distintas partes, desde los pies y los tobillos, que es donde suele ser más común, hasta las manos o incluso párpados y espalda. También puede provocar un aumento del perímetro abdominal. Esto se apreciará al presionar levemente sobre la zona afectada en donde se generará una hendidura que permanecerá unos segundos y que se denomina fóvea. Este trastorno se puede complicar más cuando empieza a manifestarse con dolor y se siente irritación o calor en la parte afectada, de modo que puede agravarse y limitar la calidad de vida.

Aparte del tratamiento médico que necesitemos, una de las primeras medidas que se toman para abordar la retención de líquidos es la modificación de la dieta. De hecho, la recomendación básica y genérica será que reduzcamos el consumo de sal. Se sabe que esta sustancia favorece esta condición, de modo que es importante tener en cuenta esta pauta. Lo que se puede hacer en un primer momento es simplemente no agregar sal cuando cocinemos, ya que esta atrae al agua y la retiene.

Al mismo tiempo, no se nos debe olvidar que hoy en día la mayoría de los productos preparados, especialmente los procesados y ultraprocesados, contienen grandes cantidades de sodio o sal, de modo que tendremos que limitar su consumo y fijarnos en el etiquetado de los productos que compremos en el supermercado, pues es a través de su consulta podremos valorar qué porcentaje se ha añadido.

Qué factores desencadenan la retención de líquidos (Bigstock)

Productos frescos

Los alimentos frescos son la mejor opción en estos casos. De hecho, es posible consumir todo tipo de frutas, verduras y hortalizas sin limitaciones, aunque dentro de unas ingestas normales y equilibradas. Estas apenas poseen sodio, de modo que no solo no la aportarán al organismo, sino que supondrán la introducción de una amplia variedad de vitaminas y minerales necesarios para el buen funcionamiento del mismo.

Dentro de estas encontraremos alimentos con propiedades diuréticas como el kiwi que tiene cualidades laxantes además de potasio y que ayuda mantener el equilibrio hídrico, y la piña, que también favorece la eliminación de líquidos. A todo esto es bueno añadirle fibra a través siempre de cereales integrales, comprando pan por ejemplo de estas características, y pasta y arroz con el grano entero.

El calcio es también vital en este tipo de dieta orientada a evitar que retengamos líquidos. Podemos incorporar todo los derivados lácteos desde la propia leche, hasta yogures, quesos y otros preparados que no contengan sal o cuyo contenido sea mínimo. Los únicos que se tendrán que descartar son los quesos curados y semicurados, pues en estas presentaciones sí se suelen emplear cantidades importantes de este mineral.

Las carnes están permitidas igualmente, en especial la de ternera, cerdo, pollo, pavo y conejo, que contienen menos porcentaje de grasa. Si las compramos frescas será mejor para nuestra salud corporal. Lo que se debe evitar son todos los embutidos, los patés, la charcutería, la sobrasada, o las salchichas, entre otros. Estos productos requieren de bastante sal para su elaboración por lo que están desaconsejados. Con los pescados no hay problema a excepción de los que están en conserva, los ahumados y los salados, con lo que se debe tener especial precaución.

Frutas y verduras frescas

El agua, limitaciones y otros

La ingesta de agua se torna fundamental cuando tenemos este trastorno, de modo que no se no se nos debe olvidar beber alrededor de dos litros diarios. Si se consume mineral, hay que controlar la cantidad de sodio que incorpora pues esto podría ser perjudicial. Hemos de tomar aquellas que posean menos de 50 mg/litro.

Los alimentos preococinados, preparados, procesados y ultraprocesados, son los que más elementos salados tienen, por lo que su consumo ha de ser muy limitado. Muchos de ellos tienen aditivos y potenciadores del sabor que poseen además sodio, al igual que otros productos que ingerimos tales como medicamentos y antiácidos.

A la hora de cocinar es importante no incorporar sal, pero esto no tiene que ser una cortapisa para comer con sabor pues la podemos sustituir por especias y otros condimentos. La forma de cocción influye en el gusto de nuestras preparaciones, siendo las más eficaces en este sentido, el vapor, el horno, la plancha, los guisos y los estofados.

Junto a todas estas opciones dietéticas hemos de adoptar a su vez otros hábitos saludables que implican sobre todo evitar el sedentarismo. El hecho de no moverse favorece el que se retengan líquidos, por lo que es bueno la práctica diaria de ejercicio físico.

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