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Relajarse al tener ansiedad o aprender a respirar mejor es posible con la técnica del biofeedback

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 18 de junio de 2019

2 minutos

Con este método, es posible controlar ciertas respuestas fisiológicas autónomas del organismo

Relajarse en situaciones de ansiedad o respirar mejor es posible con la técnica del biofeedback

Hoy en día la tecnología ha permitido desarrollar terapias en distintos ámbitos de la salud, como la psicología. Un ejemplo de los avances en este campo es la aplicación de una técnica conocida como biofeedback. Con este método es posible que el paciente reciba una retroalimentación inmediata de algunas de sus funciones fisiológicas como la respiración, la tensión muscular, el pulso sanguíneo o la temperatura corporal. Así, mediante unos sensores y un entrenamiento previo, el individuo es capaz de controlar estas respuestas que se producen de forma autónoma al realizar tareas concretas.

Control de procesos fisiológicos

De este modo, gracias al biofeedback es posible llegar a un control consciente de procesos fisiológicos corporales. Estos a veces no se manejan de forma adecuada y, como consecuencia, pueden mermar la calidad de vida.

Esta técnica desmonta la creencia de que la consciencia está al margen de las funciones corporales y que simplemente circulan de forma paralela, como un elemento periférico. Los expertos aseguran que el biofeedback rompe con esta afirmación y que, por tanto, abre nuevas vías terapéuticas y es una posibilidad para seguir investigando.

Se puede aplicar para conseguir una mayor relajación en situaciones de ansiedad o incluso para ayudarnos a respirar mejor. También se usa para tratar el Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención, para las fobias, el insomnio, el dolor crónico y otros trastornos.

Básicamente, con este sistema lo que se hace es enseñar al cerebro a comportarse de un modo diferente a como lo haría y, a continuación, conseguir mantener esa nueva respuesta en situaciones similares.

Varios tipos

Para ponerla en marcha existen distintas herramientas, sensores o programas informáticos que los expertos utilizan en función de los objetivos a conseguir y el problema a tratar. Dentro de estos, en el campo de la psicología el tipo que más se usa es el neurofeedback. Aquí la retroalimentación que generan las máquinas permite que el paciente sea consciente del modo en que se activa su cerebro ante determinadas situaciones. Es decir, consigue relacionar sus experiencias subjetivas sobre lo que siente y piensa.

Otros métodos están enfocados al control del tono muscular, la regulación del ritmo cardíaco o la temperatura corporal, entre otros.

Antes de empezar con la primera sesión, que suele durar una hora, se analiza la función fisiológica que se desea modular y cómo reacciona el paciente. Después, se establecen los objetivos y se comienza la terapia. Con el tiempo se podrá llegar a tener autonomía para practicar esta terapia fuera de la consulta.

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