Salud

Los motivos por los que no deberías dar chucherías a tus nietos

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Viernes 8 de noviembre de 2019

3 minutos

Estas gominolas solo aportan calorías vacías a los niños y afectan a su salud bucal

Los motivos por los que no deberías dar chucherías a tus nietos (tampoco las llamadas "sanas")

Seamos sinceros, una al año no hace daño. Pero una, no una cada día con esa misma excusa. Nos referimos a la amplia variedad de gominolas y chucherías que hacen las delicias de los más pequeños de la casa. Pequeños dulces que solemos darles en forma de recompensa por si se han portado bien, por un día especial o, simplemente, para que no se desate un momento de batalla ante un berrinche de nuestro nieto. 

Sin embargo, aunque estas simpáticas gominolas puedan parecer inofensivas (algunas incluso cuentan con la palabra 'sana' en su envoltorio), la realidad es que esconden un importante peligro para la salud de los más pequeños, como explica de forma contundente la farmacéutica Marián García (@boticariagarcia).

Los motivos por los que no deberías dar chucherías a tus nietos (tampoco las llamadas "sanas")

Lo que esconde su dulce aspecto

No, da igual que entre sus ingredientes ponga que son saludables y que están hechas a partir de fruta. La realidad, como detalla esta experta en nutrición, es bien distinta ya que todas tienen un alto porcentaje en azúcar. De ahí que sean tan irresistibles para los más pequeños, que se vuelven "adictos" a este tentempié tan poco recomendable.

Para ser más exactos, cerca de la mitad de esas gominolas son azúcar puro, por no hablar del resto de elementos de su composición, entre los que podemos destacar alarmantes porcentajes de aditivos y colorantes. No aportan nada bueno, solo calorías nada recomendables. Y muchas, además. 

Por eso, no nos dejemos engañar si compramos un paquete de chucherías con la falsa "tranquilidad" de estar hechas de leche, fruta o sin nada de azúcar. En este último caso, ese edulcorante se puede sustituir por los denominados polioles, que provocan, con un consumo desmedido, malestar abdominal y un efecto laxante. Algo que por supuesto no queremos que le ocurra a nuestro nieto. 

Estas son solo algunas de las nefastas consecuencias de la dependencia de los niños a esas gominolas, pero hay más aspectos negativos:

  • Si nuestro nieto se atiborra antes de cenar a chucherías, lo más lógico es que luego no tenga hambre para cenar lo que verdaderamente necesita. 
  • Aumenta el riesgo de caries y es perjudicial para la salud bucal de los más pequeños. 
  • Algunos aditivos que se usan para dar ese color o ese sabor tan atrayentes pueden causar alergias en la piel.
  • Estas chucherías no alimentan ni nutren, son solo calorías vacías que fomentan un incremento del sobrepeso en niños si no hay un control por parte de los padres.

Precisamente los mayores, abuelos incluidos, son parte esencial a la hora de educar a los niños sobre los peligros del abuso de gominolas. Enseñémosles que no se puede comer chucherías a todas horas, que los deseos de los más pequeños no se calman a golpe de piruleta y que no, esos pequeños osos blanditos no son comida. En este sentido, los abuelos deben mantenerse firmes y no dejarse llevar por los caprichos del niño.

Los motivos por los que no deberías dar chucherías a tus nietos (tampoco las llamadas "sanas")

La merienda más sana

Como recuerda esta farmacéutica, en la media está la virtud. No pasa nada si un niño come un día una gominola por ser un día especial. El peligro viene cuando eso se convierte en algo habitual que llega a afectar a la salud del pequeño. Por ejemplo, si se recurre a estas chucherías como parte de la merienda. 

La mejor comida para los niños a media tarde debe ser aquella que aporte todos los nutrientes esenciales para su correcto desarrollo físico y mental. Así, echa un vistazo a algunos ejemplos de meriendas saludables por si esta tarde tienes vista en casa. Eso sí, recuerda darles siempre agua y varía la presentación de los platos para que los niños no se aburran y pierdan el interés por lo que están comiendo. 

  • Yogur con frutas troceadas. Es mejor evitar darle mucho zumo, por muy natural que sea. Incluso puedes añadir a esta receta un puñado de frutos secos, siempre y cuando el niño pueda ya comerlos.
  • Un nutritivo batido donde no falte la leche y un plátano natural. Será una bebida cargada de vitaminas y minerales. 
  • Si te animas a cocinar con tu nieto, podréis hacer juntos magdalenas, galletas o un bizcocho casero con la tranquilidad de controlar en todo momento el azúcar que añades a la receta. Prueba usando zanahoria, uno de los ingredientes estrella de este tipo de repostería artesanal. 
  • Un rico bocadillo de jamón como los de antes nunca falla. O, si lo prefieres, en una rodaja de pan pon algo de membrillo y queso fresco. ​Con algo de pan (mejor que no sea de molde) puedes hacer un sándwich a base de tomate untado con aguacate y huevo cocido. 
  • El toque dulce viene de la mano de un par de onzas de chocolate, siempre y cuando sea con al menos un 70% de cacao.
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