Sociedad

Mayores encerrados en sus propias casas: "Llevo 7 años sin poder salir a nada"

Pablo Recio

Sábado 20 de febrero de 2021

9 minutos

100.000 personas en España no salen nunca de su vivienda

Mayores encerrados en sus propias casas: "Llevo 7 años sin poder salir a nada"
Pablo Recio

Sábado 20 de febrero de 2021

9 minutos

Cuando tu casa es una cárcel: 100.000 personas en España no pueden salir de su vivienda

"La accesibilidad en las ciudades sigue siendo una tarea pendiente"

Sólo un 0,6% de los edificios de viviendas en España son universalmente accesibles

 

Alrededor de 100.000 personas con discapacidad y mayores en España no salen nunca de casa porque su edificio no es accesible y porque no reciben ningún tipo de ayuda externa, según un estudio elaborado en 2019 por la Fundación Mutua de Propietarios (@FundacionMdP) en colaboración con la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (@COCEMFE_). 

Así, la falta de rampas, el no tener ascensor o el contar con unas escaleras no adaptadas son algunas de las barreras que se encuentran para salir y que les impide hacer una vida más o menos normal.  

“En ocasiones, el hogar se convierte en una cárcel para las personas con movilidad reducida dada la dificultad para poder entrar o salir, encontrándonos con personas que se encuentran prisioneras en su propia casa por la falta de accesibilidad en su propio edificio”, explican desde la Fundación Mutua de Propietarios.

En cifras, según un estudio de la Unión Democrática de Pensionistas (@MayoresUDP), la cuarta parte de las personas de más de 65 años (23,9%), unos 2 millones, tienen algún tipo de problema de accesibilidad en sus edificios, una carencia, que tiene consecuencias, puesto que, según esta misma encuesta, uno de cada tres se ve impedido de realizar algún tipo de actividad (33,1%). 

A todo esto, habría que sumar que la pandemia podría haber aumentado el número de las personas que no salen nunca de sus viviendas, por el autoconfinamiento al que se someten muchos mayores, algo, que podría estar aumentando la cifra de personas de más de 65 años que sufren soledad no deseada. 

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"Llevo ya muchos años encerrada y mala, sin poder salir a nada"

Julia Lucena (83 años), vecina de una barriada de Córdoba, no puede salir de su casa porque vive en un segundo piso sin ascensor y su "columna" no le permite "caminar sola".

Tampoco tiene familia que le pueda ayudar a diario a hacer tareas tan sencillas como ir a la compra, bañarse o cocinar, ya que ninguna de sus tres hijas reside cerca de su pueblo –una vive en Toro (Zamora), la otra, en Francia, y la tercera, está interna en una residencia para personas con discapacidad–. 

Además, la pandemia no se lo está poniendo nada fácil, porque, actualmente, el confinamiento perimetral dificulta todo contacto mucho más –aunque se permiten los desplazamientos para realizar cuidados– y porque, como la mayoría de personas de su edad, le tiene mucho respeto al virus. "En casa no entra nadie sin mascarilla, ni yo tampoco recibo sin ella", reconoce a 65Ymás.

A pesar de todo, Julia no se ve a sí misma como una víctima, sino que entiende que esto es un momento más en su vida, "duro", pero, al fin y al cabo, ya ha pasado "por etapas muy complicadas".

"Llevo ya muchos años encerrada y mala, sin poder salir a nada. Pero la soledad no me entristece, porque mi vida ha sido así, casi siempre. Y vivo bien, no estoy amargada. El día que sale el sol digo: 'Bendito sea el señor'. Y, el que llueve, le doy gracias por que tengamos agua para beber", comenta. Eso sí, matiza, no lleva nada bien no poder ir con más frecuencia a ver a su hija a la residencia. 

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Julia, de espaldas. 

La importancia del voluntariado y de la Ayuda a Domicilio

No obstante, Julia tiene la suerte de ser una de las miles de personas mayores que reciben la ayuda de los voluntarios de la Cruz Roja (@CruzRojaEsp). Y, gracias a este apoyo, puede salir, de vez en cuando, para ir "al médico" o para visitar a su hija. "Nunca me cobran nada por nada de esto. Yo es que tengo una pensión pequeñita y, la verdad, me están ayudando mucho. Estoy muy agradecida por todo", asegura. 

Pero este apoyo no es suficiente para que tenga una vida 100% autónoma, aunque tiene la fortuna de recibir también otro tipo de asistencia: la Ayuda Domicilio –un servicio, con el que muchos mayores dependientes no cuentan: 148.530 personas han fallecido en 2020 en las listas de espera–. "Tengo el botón (teleasistencia) y llamo allí. Y luego, tengo la Ayuda, que viene una señora a hacerme la compra, bañarme y ayudarme. Y con ella sí que salgo un poco a la calle a tomar el sol, los días que terminamos el resto de tareas prontito. Pero poco, que tengo que llevar el andador", cuenta.

Con todo, esta mujer, pese a contar con todo este apoyo, pasa la mayoría de tiempo sola en su casa sin poder salir por su cuenta, por vivir en un segundo piso sin ascensor. 

Unión entre cuidador y mayor

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Antonia (izda.) y Rosario (dcha.).

Y el apoyo de los voluntarios –aunque sea puntual y no termine de paliar del todo la soledad no deseada– es muchas veces el único vínculo que tienen estos mayores con el mundo exterior, al menos, físicamente hablando.

Por esa razón, cuando se le pregunta a Rosario (79 años) que si vive sola en su casa de Cádiz, responde inconscientemente: "No, viene la gente de la Cruz Roja. Y una muchacha me da un paseíto, me viste y estoy con ella todo el tiempo necesario. Siempre están pendientes de mí".

Aun así, realmente, el resto del día sí que vive sola y, aunque su apartamento está en una planta baja, tampoco puede salir de casa sin ayuda. "No tengo fuerzas en las piernas. Y tengo sobrinos, pero no pueden venir siempre. La Cruz Roja es la que me lleva, desde hace 7 años, unas tres o cuatro veces a la semana. Vienen en coche, me suben a la silla y me acercan", afirma.

Aunque, matiza, ya no sale mucho a la calle. Es más, en marzo y abril, durante el confinamiento total, no llevó tan mal el encierro porque ya estaba, en cierto modo, acostumbrada a ello –venían a traerle la comida a la puerta de su casa–.

"Yo no salgo ya, ni en verano", señala. Y menos ahora, añade, con la crisis del corornavirus. Por ejemplo, antes, las puertas de su casa estaban siempre "abiertas" para sus "vecinos" y "sobrinos" –que le traen comida, porque no puede cocinar–, pero, actualmente, todo ha cambiado. "Los vecinos no se han pasado. Y que no se pasen, que yo no quiero nadie aquí. Sólo si son conocidos", indica. 

Mayores que no pueden salir de sus casas: "Llevo ya años encerrada y mala, sin poder salir a nada"

A la espera de la vacuna

Y este aislamiento, agravado por la pandemia, ha hecho que el vínculo que tenía con su voluntaria de la Cruz Roja –Antonia– haya crecido aún más. "La llevo de paseo, la saco, damos un paseíto y si hay que ir al médico, se va. No tiene a nadie. Charo está sola. No puede salir a la calle, porque hay que sacarla en silla de ruedas y si no voy yo, no va nadie. Yo llevo 5 años con ella y ya somos amigas", explica Antonia. 

"Y no podemos estar en su casa con esto del Covid, porque es muy pequeña. Hay que sacarla fuera, pero cuando está el día malo, me dice que no quiere salir. Le tiene pánico al virus. Yo le digo: 'Ponte la mascarilla y vamos' y ella me dice: 'Es que me ahogo'. Entonces, paramos un poco, donde no hay gente, para que respire, y otra vez se la vuelve a colocar", comenta. 

Ahora, Antonia espera que puedan vacunar pronto a Rosario para que todo vuelva un poco a la normalidad que, ya de por sí, era compleja. "Antes, yo entraba por la puerta y me besaba. Hoy, me dice que tiene ganas. Yo espero que la vacunen pronto y que entre en el grupo de los de 80 años. Ella tiene 79, así que no se si lo hará, pero está operada de corazón y es persona de riesgo", concluye. 

Sobre el autor:

Pablo Recio

Pablo Recio

Pablo Recio es periodista especializado en sociedad y salud, es graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y comenzó su carrera profesional en el diario El Mundo cubriendo información cultural y económica. 

En 65Ymás, ha contado el drama vivido en las residencias durante la pandemia y ha sacado diferentes exclusivas de impacto como 81 menús de residencias de mayores, a examen: "Baja calidad nutricional y abuso de procesados"que fue citado en una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid. 

Además, es cofundador de la radio online Irradiando y cuenta con un máster en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid y otro en Periodismo por el CEU San Pablo/Unidad Editorial. 

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