Sociedad

El coronavirus castiga doblemente a la España Vaciada por la falta de recursos y servicios

Pablo Recio

Domingo 5 de abril de 2020

5 minutos

Además, al ser provincias envejecidas las hospitalizaciones aumentan

El coronavirus castiga doblemente a la España Vaciada por la falta de recursos y servicios

La situación en la España Vaciada es crítica. Provincias como Soria, Segovia o Teruel han lanzado un grito de auxilio al resto del país, puesto que ven como sus pequeños hospitales cada vez están más saturados por culpa del coronavirus. Y es que estos territorios sufren por partida doble la crisis sanitaria: por el impacto del patógeno en una población muy envejecida (principal grupo de riesgo) y por la falta de recursos y servicios que ya venía arrastrando el medio rural despoblado.

Aun así, hay diques de contención que están haciendo que el colapso tarde más en llegar o no se produzca. La dispersión de los ciudadanos en estas provincias, como por ejemplo en Soria (752 contagiados [datos del viernes], 6 de cada 1.000 sorianos), que tiene 8,7 habitantes por kilómetro cuadrado (frente a los 829 de la Comunidad de Madrid), está jugando en contra de la diseminación del virus por los pequeños pueblos, aunque muchos ya tienen casos.

"Los problemas en estos municipios no vienen sólo determinados por la pandemia. En Soria, el 80% de las localidades tienen menos de 100 habitantes censados y la mayoría no cuentan con tiendas ni farmacias y el médico va una vez a la semana, si eso. Tenemos esa problemática todo el año, y ahora se ha agravado", asegura la portavoz de Soria Ya (@SoriaYa), Silvia Largo.

Una reflexión que comparten en el sindicato CSIF (@CSIFnacional), donde sostienen que "la atención primaria y los hospitales comarcales se están quedando sin personal debido a los sanitarios infectados en cuarentena y al traslado de ellos para los hospitales de las capitales de provincia y de campaña", algo que afecta especialmente a las zonas rurales que, según el sindicato, se sienten "desatendidas".

Por ello, en estas situaciones la familia y la solidaridad vecinal se vuelven imprescindibles. "Obviamente, tenemos que llevarles comida a nuestros familiares que viven en los pueblos. Al final, cada uno se apaña como puede. El enfermero lleva las recetas, el farmacéutico las distribuye y, como no hay medio de transporte público, la gente se ayuda para moverse", comenta Largo.

teruel
Teruel, en cuarentena.

Hospitales con poca capacidad

Pero la carencia de medios no sólo afecta al entorno rural, también los hospitales de las capitales de provincia sufren esta escasez de recursos. Los sorianos sólo cuentan con 25 camas de UCI y, al principio de la crisis, únicamente tenían 10 (para casi 90.000 habitantes). Sin embargo, opina Largo, esta ampliación de plazas "son parches", puesto que las personas contagiadas pueden pasar más de "20 días en cuidados intensivos" y hacen falta más camas. "Necesitamos una respuesta global", señala.

Algo similar sucede en la provincia de Teruel (319 contagiados, más de la mitad han necesitado hospitalización). Sólo hay UCIs en el Hospital Obispo Polanco, situado en la capital, y no superan las 20 camas, aunque de momento no están todas ocupadas.

No obstante, la extensión de esta provincia es muy grande y no todos los pacientes pueden ser trasladados a este centro. Por ejemplo, en la zona de Alcañiz, donde también cuentan con un hospital (sin servicios de cuidados intensivos), los enfermos graves son derivados a Zaragoza. "Se les manda al Miguel Servet, que está a más de 100 km.", explica Manolo Gimeno, médico y miembro de Teruel Existe (@TeruelExiste_).

Con todo, este sanitario, que trabajó durante 25 años en una UCI y vivió como profesional la "epidemia del cólera en los 70", "los primeros casos de VIH" y "la gripe A", asegura que al ser la "densidad de población menor en la provincia, el nivel de contagio es más bajo". Aunque también reconoce que el hecho de que Teruel tenga una "población muy envejecida" puede ser peligroso si aumentan los contagios.

Castellote.
Castellote, provincia de Teruel.

Residencias de mayores

El coronavirus también se está cebando con la población mayor que vive en residencias de pequeños pueblos o capitales de provincias. Sucede en Soria, donde hay al menos 31 fallecidos (más del 50% de los muertos por Covid-19 en ese territorio), aunque desde Soria Ya denuncian que pueden ser muchos más. Pero también está pasando en Galicia. De momento, sólo en dos residencias de la provincia de Pontevedra (1.536 casos el viernes) hay más de 200 infectados por coronavirus. "La dimensión empieza a ser preocupante", afirma el presidente de la agrupación gallega de familiares REDE, Paulino Campos. Aunque también sostiene que, por el momento, "no se han congestionado los hospitales".

Preocupa asimismo la situación en el rural gallego, en territorios más despoblados como Ourense (751 contagiados) o Lugo (586). "En ese tipo de residencias pequeñas el roce es piel con piel. Las medidas de protección no existen", apunta. Y prueba de ello, ha sido el caso del centro de Celanova (Ourense), donde el 75% de sus residentes se contaminaron con el virus. Aun así, Campos confía en que al no haber llegado al pico de contagios en Galicia, aún les quede margen de maniobra para prevenir infecciones. "La sociedad civil está trabajando muy bien. Estamos vigilando día a día", comenta.

Lumbreras
Lumbreras de Cameros, municipio de La Rioja.

La cuarentena en el medio rural

Finalmente, cabe destacar que todas las personas con las que ha conversado 65Ymás para este reportaje coinciden en una cosa: la cuarentena no se vive igual en el medio rural que en las grandes urbes. "Al estar aislados, la gente lo lleva mejor que en las grandes ciudades", apunta Manolo Gimeno desde Teruel. 

Por su parte, Raquel Benedi, una maestra de Castellote (municipio turorense con poco más de 600 habitantes censados), sostiene que muchos tienen que salir a diario de casa para trabajar, por lo que el confinamiento no se nota tanto, al menos para ellos. "Hay que atender a los animales. Las ciudades se aprovisionan, en parte, de lo que cultiva la España Vaciada", apostilla.

Allariz
Allariz, Ourense.

 

Coincide con Benedi, Pilar Casal, una funcionaria jubilada y ganadera que reside en Lumbreras de Cameros un pueblo de La Rioja, que es una de las comunidades más castigadas por el coronavirus (2.224 contagiados, 5 de cada 1.000 habitantes infectados). "Todo el mundo guarda un metro de distancia porque no hay aglomeraciones. Somos poquísimos. De hecho, te asomas a la ventana y no ves a nadie. Además, en ninguno de los decretos prohíben echar comida a los animales", explica.

Aunque, añade, en la última semana han experimentado cambios a peor: "Nos han dicho que no salgamos a la calle, ni siquiera para ir a comprar. El Ayuntamiento nos ha dado teléfonos de una tienda en un pueblo vecino y dicen que nos traen la compra a casa. Y ahora, la persona que nos llevaba el pan todos los días viene sólo tres veces en semana y lo reparten los alguaciles por los domicilios". Una medida que han tomado porque, aseguran, se estaban dando contagios en los desplazamientos entre pueblos que se realizan para aprovisionarse.

Allariz
Allariz, Ourense.

 

Finalmente, Miguel Blanco, un sacerdote que da servicio a varios pueblos de la zona de Allariz, en Orense, comenta a este diario que por ahora el impacto del virus y del propio confinamiento es menor en su provincia. "En el mundo rural es distinto que en la ciudad. En las urbes, el domicilio es un espacio pequeño, pero para la gente que vive aquí, su casa es el pueblo: el domicilio físico, el huerto, la finca... Se pueden desplazar de un lado a otro sin cruzarse con nadie", apunta. Aunque también matiza que en los pueblos, "a nivel general, la gente ha tomado conciencia sobre el problema".

Comenta asimismo que en los municipios que cubre las iglesias están cerradas, sólo se desplazan para repartir alimentos a través de Cáritas y, gracias a la tecnología, pueden conectar con los feligreses. Pero lo que más le preocupa es "el horizonte laboral tan desconcertante de tantas familias". "Hay gente que estaba al límite y pueden pasar a ser personas que necesiten ayuda", apunta.

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M.Nieves Rodríguez Vega Hace 1 mes
Tengo 67 años, soy enfermera y estoy harta de ver y oír tonterías. No puedo entender cómo hemos sido capaces de llegar a este punto, más bien si, porque lo veo constantemente: La ignorancia de la gente con la que están jugando, la dejadez del sistema sanitario en general.. Nos lleva a un contagio que se puede evitar. Es más fácil explicar los beneficios de usar una mascarilla y cómo hacerla uno mismo a contar estupideces para que la gente no las utilice si no son personal sanitario.