Sociedad

Reencuentros entre abuelos y nietos con mascarilla, a metro y medio y muchísima ilusión

Pablo Recio

Domingo 26 de julio de 2020

4 minutos

Muchos aseguran que la relación entre ellos se ha afianzado

Reencuentros entre abuelos y nietos con mascarilla, a metro y medio y muchísima ilusión

La crisis del coronavirus ha separado físicamente a nietos y abuelos. Ya hayan pasado la pandemia juntos –viviendo en el mismo domicilio– o separados, las distintas generaciones de una misma familia han tenido que guardar las distancias para evitar posibles contagios al ser, los más mayores, un grupo de especial riesgo. 

Con todo, gracias al ingenio y la tecnología, muchos abuelos y nietos han logrado mantener una relación más o menos estrecha a través de aplicaciones de videollamada o por teléfono y, posteriormente, cuando llegó el momento de los reencuentros, muchos han podido volver a encontrarse, extremando las medidas de seguridad. 65Ymás ha salido a la calle para conocer cómo se vivió esta crisis sanitaria en el ámbito familiar –ver VÍDEO– y cómo ha afectado a las relaciones entre abuelos y nietos. 

Todos destacan lo mismo: echaron mucho de menos a sus familiares durante el confinamiento, se emocionaron y lloraron en sus respectivos reencuentros e incluso algunos se iniciaron por primera vez en el mundo de las videollamadas. 

Los abuelos: "Vamos con mascarilla y no nos abrazamos"

Aun así, cada historia familiar es un mundo. Por ejemplo, Gabriel (en la foto, arriba) tuvo un relación algo peculiar con su nieto, puesto que éste nació durante la pandemia y no pudo verle hasta el final del confinamiento. "Mi hija nos mandaba vídeos por el móvil. No pudimos estar en el parto. No queríamos, para evitar cualquier complicación", explica. Ahora, cuenta, ya ha podido conocer al nuevo miembro de la familia, aunque aún no han podido tener un contacto estrecho con él. "Nosotros vamos con mascarillas y no nos abrazamos", apunta.

En el caso de Rosa, todo fue más complicado. Tuvo la mala suerte de contagiarse y pasó, contando con el confinamiento decretado durante el estado de alarma, cuatro meses encerrada. Es más, cuando este diario conversó con ella, sólo habían pasado dos días desde que había dado negativo en una PCR. "He notado que tienen muchas ganas de verme. La relación se ha afianzado con los hijos pero, sobre todo, con los nietos, pero echo de menos los besos y los abrazos", señala. 

abuelos nietos
Manuel, es abuelo y, cuando este diario le entrevistó, se disponía a comprar unas "flautas de pan" para sus nietos. 

"Cuando nos vimos, habían crecido"

"Nuestro reencuentro fue a codazos", recuerda Maite. Aun así, esta abuela opina que su relación con sus nietos ha mejorado desde que comenzó la pandemia. "El amor y el cariño se nota en esos momentos", asegura.

También Manuel, otro abuelo entrevistado en las calles de la capital, cerca del metro Goya, entiende que la pandemia ha servido para afianzar su vínculo familiar. "Me he pasado tres meses sin verlos físicamente. Sólo nos comunicábamos por Whats App. Cuando nos vimos, habían crecido. Estaban más gordos, altos y simpáticos. Mi relación ha mejorado", cuenta. 

Luego, los hay que no han podido ver a sus nietos porque viven lejos de España y ya estaban acostumbrados a la distancia, al teléfono y a las videollamadas. Enriqueta es una de esas abuelas cuyos nietos se marcharon del país. "Uno de mis nietos vive en China. Pero la niña que tenemos aquí la vemos todas las semanas con todas las medidas de seguridad. Dejan los zapatos en la puerta cuando vienen a casa, están muy concienciados", relata.

En el caso de José Antonio, deberá esperar a finales de mes o principios de agosto para ver a sus nietos, puesto que viven en Suiza. A pesar de ello, reconoce que la distancia no se les hizo tan dura, por la costumbre de estar lejos. "Nos limitamos a las vacaciones. Hemos tenido contacto con la fluidez normal. A lo mejor en Semana Santa les hubiese gustado venir, pero les asustaba un poco, más a los hijos que a los nietos. Les da pavor la imagen que tenemos aquí", cuenta. 

Erika abuelos nietos
Erika, su abuela vive en Ecuador y no sabe cuándo podrán verse.

 

Los nietos, muy prudentes con sus abuelos: "Hay que tener cabeza"

"Les he estado llamando. Aún no les he visto de momento. Hemos hecho videollamadas. Además, fue su cumpleaños y los hicimos también online. Mi tío les ayudaba, les ha estado haciendo la compra, no han salido para nada", afirma Sara, una nieta que solía visitar con regularidad a sus abuelos pero que, desde el inicio de la pandemia, no les ha podido volver a ver. "No sabemos cuando será el reencuentro, andamos un poco con pies de plomo. Ahora mismo hay rebrotes y tenemos miedo", sostiene. 

Otros, como Guillermo, limitaron totalmente el contacto durante el confinamiento, por seguridad. "Pasé de poder verles todas las semanas a, tener la posibilidad de ir a hacerles la compra, pero no hacerlo por precaución. No les veía, pero sí que les llamaba casi todos los días", apunta. Posteriormente, una vez se levantó la cuarentena, sí que visitó a sus abuelos, aunque no pudo darles "abrazos". "Me hubiese gustado, pero hay que tener cabeza", sostiene. 

"Durante el confinamiento les estuve llamando y, como viven en un sexto, les fui a ver desde el balcón. No han hecho videollamadas. No son muy modernos, lo hemos hecho por el fijo", relata Ana, una joven de 18 años con la que este diario conversó cerca de la plaza de Ventas. En su caso, tampoco pudo abrazar a sus abuelos. Pese a todo, afirma que "el reencuentro" le hizo "ilusión, aunque fuese a metro y medio". 

Abuelos nietos
Mario, su abuela vive en una residencia y aún no la ha podido ver.
 

Por su parte, Mario forma parte de esos nietos que, por razón de la pandemia, todavía no ha podido ver a su abuela. "Está en una residencia y, mi otra abuela, en Almería, así que he tenido poco contacto", explica. Además, se lamenta que sólo podía hablar en llamadas "cortas" con su abuela que vive en la residencia. "Antes, iba a verla cuando podía", explica. "El reencuentro será para cuando dejen abrir y me puedan llevar, porque está lejos de Madrid el centro", añade. 

Una situación similar a la de Mario viven Erika y Carmela. En el caso de la primera de ellas, su familia vive en Ecuador y, en el de la segunda, en Bilbao. Ambas cuentan a este periódico que tienen muchas ganas de ver a sus seres queridos, aunque resulta complicado. Sobre todo para Erika, puesto que aún no se puede viajar a su país de origen. Lo que sí que tienen claro las dos es que deberán ir con precaución cuando este encuentro pueda llevarse a cabo. "Siempre vamos a mantener cierta distancia, sigue siendo una persona que es mayor y que no queremos que enferme bajo ninguna circunstancia. Tendremos mucho cuidado", asegura Carmela. 

2
Pepe Hace 2 meses
Me parece poco afortunado poner una foto en que la mascarilla no cubre la nariz. Recordemos que una imagen vale más que 1000 palabras
julio iglesias rodriguez Hace 2 meses
La pesadilla de las mascarillas: De las normas absurdas al absurdo de las normas Se escuchan por doquiera opiniones viscerales contra el gobierno acerca de lo absurdas que son las normas que nos dan los políticos (se enmascaran en los "científicos") para proteger a los demás y a nosotros mismos del famoso virus. Se escuchan… https://neuroforma.blogspot.com/2020/07/de-las-normas-absurdas-al-absurdo-de.html