Sociedad

"Saqué a mis padres de la residencia y los médicos me han dicho que les he salvado"

Pablo Recio

Lunes 1 de junio de 2020

5 minutos

Hablan dos hijas que sacaron a sus padres de un centro de Leganés que acumula más de 30 decesos

"Saqué a mis padres de la residencia y los médicos me han dicho que les he salvado"

Al inicio de la pandemia, algunos familiares decidieron sacar a sus seres queridos de residencias de mayores y cuidarles en casa, viendo el aumento exponencial de contagios de coronavirus en sus centros. Lo que no sabían entonces, era que esta decisión, en algunos casos, les salvaría la vida o, al menos, les protegería de una infección casi segura que ya ha causado la muerte a más de 19.000 residentes en todo el país. 65Ymás ha hablado con dos hijas de residentes del centro Parque de los Frailes de Leganés donde, según los familiares, ha habido más de 30 decesos por el virus.

Ana es una de esas hijas que decidieron sacar a sus padres de la residencia. Su progenitor, Ismael (83 años), que padece un enfisema pulmonar y su madre, Ascensión (80 años), con movilidad reducida y problemas de riñón, vivían en una habitación del centro Parque de los Frailes.

Su peripecia comenzó poco antes de la declaración del estado de alarma. El 9 de marzo, cuando la Comunidad de Madrid empezó a limitar las visitas de los familiares, Ana notó que su madre tenía fiebre y tos. Al principio, los médicos pensaron que era una infección de orina pero, viendo que con antibiótico no mejoraba, decidió llevarle al hospital. "Llamé al número 900 del COVID, pero no vino nadie. Luego, en el 112, me echaron en cara que por qué llamaba para algo así. Al final, logré que la aceptasen y terminé llevándola en taxi, porque ambulancias no había", recuerda.

Los padres de Ana.
Los padres de Ana, en la residencia Parque de los Frailes.

 

Tras pasar un tiempo en el hospital, los médicos llamaron a Ana para decirle que iban a dar de alta a su madre, pero que, durante su estancia, había estado "en contacto con un caso de coronavirus" y que debía "guardar cuarentena en su residencia" (no le hicieron el test).

El problema, era que padre y madre compartían habitación y no debían permanecer juntos para no contagiarse. "No me dieron facilidades para que estuviesen aislados el uno del otro, así que me llevé a mi padre a casa. Y no me hicieron firmar nada, me lo traje tal cual", explica.

Aislada y deshidratada

Después, llegó el turno de la madre, aunque su salida, sostiene, fue más traumática. "Estaba en aislamiento y, a la semana, me dijo que no aguantaba más. No entraban en su cuarto ni para darle agua, sólo bebía un vaso por la mañana y otro por la noche. Así que también pedí llevármela y me la dejaron en la puerta de la residencia, junto a una bolsa de basura con su ropa. A los dos días de estar en casa, tuve que llevarla al hospital, porque estaba deshidratada. Estuvo cinco días hasta que se recuperó y tampoco entonces le hicieron la prueba", relata.

Desde entonces, Ana ha cuidado de sus padres en su propio domicilio. Incluso tuvo que confinar a su madre durante un tiempo en "el piso de arriba", al no saber si era positiva al COVID-19.

"Mi marido y yo les atendemos. Yo hago de grúa", comenta. Y, reconoce, "no está siendo una tarea sencilla". "La lejía se ha comido las suelas de mis zapatos", apunta irónicamente. Además, durante estos dos meses de confinamiento su padre ha sufrido un "trombo" y tampoco a él le han hecho la prueba del coronavirus, por lo que debieron aislarse de nuevo. "Vamos de cuarentena en cuarentena", comenta. 

Pese a todo, Ana piensa que sus padres han tenido menos riesgo en su casa que en la residencia. "Los médicos me han dicho que con lo que hice, les he salvado la vida. Les habrían dejado morir", asegura. Actualmente, no se plantea volver a ingresar a sus padres, al menos, hasta que se estabilice la situación del centro.

El caso de Carmen: "No tengo a mi madre en casa por gusto"

Carmen e Isabel residencia.
Carmen y su madre, Isabel (57 años).

 

Tampoco se fía de que no haya más contagios en Parque de los Frailes Carmen, que también sacó a su madre, Isabel (57 años), de esa misma residencia de Leganés en marzo. En su caso, cuenta que tomó la decisión casi instintivamente. "Cuando me enteré del primer caso confirmado, pedí que preparasen la medicación, me presenté y la saqué de allí", asegura.

Por aquel momento, recuerda, habían prohibido el acceso de familiares al centro, pero los mayores seguían haciendo uso de las zonas comunes. "Se estaban empezando a contagiar y había gente con síntomas pero, como no se hacían test ni nos daban información, decidí llevármela. Luego, me fui enterando de todos los contagios que hubo", señala.

Además, algo que le sorprendió, al igual que a Ana, es que no le pidieron que firmase ningún papel para sacar a su madre. Sólo al cabo de unas semanas, cuenta, recibió un correo en el que le pedían "que firmase como que me había llevado a mi madre, y que si volvía, tenía que garantizar que estuviese sana y no contagiada". Un correo que ni Carmen ni Ana han devuelto firmado, según aseguran ambas.

Ahora, Carmen lleva más de 2 meses cuidando sola de su madre, que padece cierto deterioro cognitivo. Sin embargo, reconoce, "no está atendida como ella necesita". Y es que la hija trabaja muchas horas en un supermercado y no puede dedicarle todo el tiempo que quiere.

Además, de momento la madre sigue pagando su plaza residencial, aunque ya no viva allí. "Se considera como una especie de permiso de vacaciones", cuenta la hija. Algo que, reconoce, está generando problemas económicos en la familia, puesto que ella sola debe asumir la manutención de su madre y la suya propia. "Nos sentimos abandonadas. Me he puesto incluso en contacto con la trabajadora social de la Comunidad de Madrid y me dice que ellos se están ocupando de casos más urgentes y graves", critica.

La empresa gestora lo niega

Aralia Servicios Sociosanitarios, la empresa que gestiona este centro residencial, se ha puesto en contacto con este diario para asegurar que "es rotundamente falso que en la residencia se dejen morir a los pacientes". Afirma además que "en la residencia se ha tratado con el mayor cuidado posible, dadas las circunstancias, a todos los residentes, y buena prueba de ello son los índices de supervivencia que la Residencia Parque Los Frailes en Leganés tiene en relación a otras residencias del mismo municipio gravísimamente afectado por la pandemia".

Respecto a la gestión de las plazas, sostienen que "en el presente caso la Comunidad de Madrid estableció que la plaza se reserva a todos aquellos residentes que voluntariamente abandonan los centros. Por lo que se refiere al cobro, las empresas no gestionamos los cobros, corresponde al servicio de 'gestión de plazas' de la Comunidad de Madrid realizar el cobro a los residentes, así como establecer las cuantías a percibir. Ignoramos cuál será el criterio que adoptará la Comunidad de Madrid en relación al cobro de estos servicios o la prorrata de los mismos ya que no es competencia de Aralia".

También, explican que "la dirección ha estado siempre en contacto con el centro hospitalario de referencia asignado que es el que proporciona tanto la asistencia necesaria como la medicación en cada supuesto y a los que se han derivado aquellos casos en que los facultativos lo han decidido".

Finalmente, la empresa defiende que "desde la Dirección nunca se ha recomendado a ningún familiar que recogiera a los residentes, y a todos se les ha solicitado que firmaran el documento establecido por la Comunidad de Madrid para proceder a la retirada, teniendo constancia de que todos ellos han recibido dicho documento; cuestión distinta es que en algunos casos no lo hayan querido remitir, pero el documento es exigido y necesario para mantener la reserva de plaza".

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