La inflación asfixia a millones de pensionistas: "La subida de las pagas de 2026 no es suficiente"
Asociaciones de pensionistas denuncian la "pérdida de poder adquisitivo por los precios disparados"
Precios disparados de huevos, aceite, carne o café hacen otro roto al bolsillo
2025 acaba con inflación del 2,9%, más de lo que subieron (y suben) las pensiones
2025 ha sido otro año marcado por la inflación, con subidas de precios disparadas en muchos productos y servicios básicos, que hacen un enorme roto en el presupuesto de millones de pensionistas vulnerables. Para muestra, un botón: en el mes de diciembre, los precios de consumo (IPC) eran el 2,9% más caros que un año antes, siendo este encarecimiento muy superior al de la eurozona (2%) y también peor dato que la meta de inflación fijada por el Banco Central Europeo (2%).
Las familias españolas soportan, pues, un punto más de incremento de precios que la media de los países vecinos. En el caso de los jubilados, el aumento del coste de la vida (el 2,9% en tasa interanual) supera la subida general de las pagas (el 2,7%), que cobrarán por primera vez en la nómina de enero. Como excepción, las pensiones mínimas y no contributivas, de ínfima cuantía, suben entre 7% y 11,4%, pero la mayoría de pensiones solo mejorarán su importe el citado 2,7%.
Varias plataformas y movimientos de pensionistas afirman que la subida de las pensiones públicas para 2026 no asegura el mantenimiento del poder adquisitivo, por culpa de la inflación, no solo la de 2025 sino la acumulada en años previos, que convierte en prohibitivos alimentos básicos y recibos como la luz o la calefacción. También critican que "sigue habiendo millones de pensionistas, que no cotizaron lo suficiente, o muy poco, y como resultado, rayan el umbral de la pobreza, o sus nóminas son claramente insuficientes para afrontar la carestía continua de la vida".
Según la organización de consumidores OCU (@consumidores), algunos de los incrementos de precios más fuertes al finalizar 2025 eran el recibo de la luz (12,6%), el seguro privado de salud (10,4%) y la tasa de basuras, que se incrementó un 30,3% interanual. Con respecto a los alimentos, se encarecieron con subidas que superan con creces el 5%, como los huevos (+31,3%), la carne de vacuno (+17,2%), el café (+16,3%) o el aceite de girasol (+9,7%).
"Esto refleja que la inflación ha golpeado especialmente a productos frescos y servicios esenciales", subraya la OCU.

Por su parte, el sindicato USO (@SindicatoUSO) advierte de que la alimentación es precisamente lo que mantuvo el IPC al alza en diciembre pasado: "Legumbres y hortalizas, sobre todo, pero también aceites, pescado, marisco y carnes encarecieron la cesta de la compra. Es decir, todo lo necesario en el día a día de las familias". En el conjunto del año, vivienda, hostelería y alimentación fueron los componentes que más hicieron subir los precios.
"La comida es el gran quebradero de la economía doméstica, con una subida del 33,9% en cuatro años. Huevos casi al doble de precio que entonces; carnes con subidas del 55 % o la leche, encarecida en un 46%", detalla el sindicato.
"Pensionistas mayores, sobre todo mujeres, las más perjudicadas"
Desde la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (Coespe @CoespeOficial), insisten en que la revalorización de las pensiones en 2026 resulta "claramente insuficiente, pese a los avances que en algún caso se produce, y se sigue sin garantizar unas condiciones de vida dignas a millones de pensionistas, en un contexto de tremenda subida acumulada de los precios de bienes y servicios básicos".
Según Damián Rodríguez portavoz estatal de Coespe, el incremento continuado del coste de la alimentación, la vivienda, la energía, el transporte y los servicios esenciales "erosiona gravemente el poder adquisitivo de las pensiones y los salarios. Aunque se anuncien revalorizaciones ligadas al IPC, la realidad cotidiana demuestra que estas no compensan el impacto real de una inflación que golpea con mayor dureza a quienes tienen ingresos fijos y más bajos".
Rodríguez hace hincapié en que "millones de pensiones mínimas y no contributivas siguen situándose por debajo del umbral de la pobreza, condenando a cientos de miles de personas mayores, especialmente mujeres, a una situación de precariedad permanente. No es aceptable que, tras una vida de trabajo y cotización, las personas pensionistas tengan que elegir entre calentar sus hogares, alimentarse adecuadamente o acceder a medicamentos y cuidados".

"La subida con el IPC tiene que ser automática"
Para la asociación Asjubi40 (@asjubi40), que representa los intereses de casi 900.000 jubilados anticipados penalizados, pese a sus largas carreras laborales, "la actualización de las pensiones conforme al IPC es un paso justo y necesario, especialmente en un contexto económico donde el coste de la vida aumenta cada año. Sin embargo, no resulta comprensible que esta vinculación de pensiones e IPC no esté garantizada de manera permanente dentro del sistema de la Seguridad Social. Actualmente, la decisión depende del gobierno de turno, que debe aprobar año tras año la subida, y luego sancionarla el Parlamento. Este mecanismo provisional genera una peligrosa incertidumbre".
Tal como advierte Santiago Menchero, portavoz de Asjubi40, "basta con que un futuro gobierno decida no aplicar ese criterio, para que millones de pensionistas vean reducido su poder adquisitivo". Asimismo, recuerda que, en la actualidad, cientos de miles de jubilados con largas carreras sufren recortes de pensión de hasta más del 20%, pese a haber cotizado más de 40 años. "Y, además, existen millones de pensionistas que cobran todavía pagas muy mínimas, incluidos los pensionistas no contributivos y numerosas viudas mayores, cuyas pensiones apenas les alcanzan para vivir y pagar los recibos".
Por ese motivo, esta asociación considera fundamental "blindar por ley y dentro de la normativa de la Seguridad Social el derecho a que las pensiones se actualicen automáticamente cada año conforme al IPC real. Blindar esta revalorización sería un acto de justicia social y de responsabilidad institucional. Las pensiones no pueden depender de decisiones coyunturales ni de debates partidistas; forman parte de un pacto intergeneracional que debe ser firme y estable".
"Riesgo de empobrecimiento de nuestra vida real"
"Somos personas mayores, pero no tontas, y de entrada sabemos que el IPC es un producto precocinado”, compuesto por una amalgama de factores, algunos de los cuales nada tienen que ver con nuestra vida cotidiana, por lo que supone un riesgo de empobrecimiento de nuestra vida real.
Lo denuncian desde Unidad Coespe (@UCoespe), una asociación que recuerda que, en la vida real, "las personas mayores y pensionistas dedicamos una parte importante de nuestros ingresos a alimentación, medicinas y cuidados, y aquí las noticias empiezan a no ser tan buenas".
Poniendo el foco en la alimentación, y según un informe del Banco de España, subrayan que en el conjunto del Estado español, "entre finales de 2019 y 2024, el precio de los alimentos se disparó el 33,9%, superando las cifras de la eurozona (31,2 %) y Estados Unidos (28,3 %)".

