Mariano Jiménez: "En planes de empleo, faltan deducciones y ayudas para pymes y salarios bajos"
Debate 65YMÁS 'Planes de pensiones de empleo: por qué no triunfan’, con Ocopen, MAPFRE y Santander
Unespa, Inverco y CCOO piden avanzar en la adhesión automática a planes de empleo
"Los sistemas de pensiones deben tener tres pilares: un primer pilar de pensión pública, un segundo de ahorro empresarial y un tercero, de ahorro individual. Los tres son necesarios y compatibles entre sí. El problema es que en España solo está cubierto el pilar público, que además afronta graves retos de sostenibilidad. Y el segundo pilar, el empresarial, está muy poco desarrollado", advierte Mariano Jiménez, presidente de la Organización de Consultores de Pensiones Ocopen (@OCOPEN_).
Este experto defiende estudiar lo que hacen otros países, "que nos llevan mucho adelanto. En Dinamarca o Suecia han llegado a acuerdos de enorme calado, que han hecho posible construir un segundo pilar muy potente, pero creo difícil llegar a algo parecido en España". A su juicio, una fórmula a adoptar es el autoenrolment, consistente en "la adhesión automática, por defecto, del trabajador al plan de pensiones de la empresa, con posibilidad de renuncia".
Así lo ha explicado en el debate 65YMÁS ‘Planes de pensiones de empresa: ¿por qué no triunfan en España?’, presentado por Ana Bedia (@AnaBedia), directora del diario, con Ignacio Sanz Alonso, director de Negocio Colectivo y Previsión Social Empresarial de MAPFRE España (@MAPFRE_ES) y Alfonsa Muñoz, directora de Previsión Colectiva en Santander Pensiones (@santander_es).
Reclama educación financiera desde la escuela, realizar campañas públicas de información sobre el ahorro para la jubilación, fomentar y explicar bien los incentivos y simplificar el marco reglamentario. Todo ello, para impulsar el despegue del sistema de planes de empleo, que se encuentra estancado.

"Debemos tener 3 pilares de pensiones equilibrados: pensión pública, planes de empleo e individuales"
P.- El ahorro es una asignatura pendiente de los españoles. ¿Cuáles son los principales retos de cara a la jubilación?
R.- La OCDE, la Comisión Europea y los principales países de nuestro entorno recomiendan que los sistemas de pensiones deben basarse en tres pilares complementarios entre sí (pensión pública, ahorro empresarial y ahorro individual). En Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Holanda... han implantado sistemas en los que la vía de ahorro empresarial cobra protagonismo, al contrario que en España, donde los planes de pensiones de empleo son residuales. En mi opinión, la línea a seguir debería ser que los tres pilares estén equilibrados, lo que ayudaría a rebajar la presión sobre las pensiones públicas, que aunque hoy ofrecen una tasa de cobertura importante, afrontan problemas de sostenibilidad en el futuro.
P.- ¿Cree que falta información sobre la pensión y la jubilación futuras, y por eso se ahorra tan poco?
R.- La falta de información es un factor que dificulta la toma de decisiones de ahorro. Los ciudadanos deberíamos tener información oficial sobre la pensión que cobraremos en el futuro. Algo que está aprobado por ley desde 2011, cuando se decidió que el Gobierno enviaría una carta anual con este dato, pero la normativa no se ha aplicado y sigue durmiendo en el cajón. Sin duda, debería haber mucha más información y conocimiento, para que los trabajadores pueden planificar.
P.- Numerosos expertos tildan de fracaso la reforma de los planes de pensiones de empleo, aprobada por la Ley 12/2022, de 30 de junio. ¿Qué falla?
R.- Por una parte, los fondos de promoción pública no tienen especial atractivo para empresas y trabajadores, ya que no les ofrecen nada adicional a lo que les pueda ofrecer un fondo de pensiones tradicional de cualquier gestora. Tampoco despegan los planes sectoriales, salvo el de la construcción, debido a que el proceso de negociación colectiva es muy lento. Y en otros sectores, como el metal, la distribución o el textil existen mayores dificultades para llegar a grandes acuerdos. Otro problema es la falta de conocimiento sobre el funcionamiento de los planes de empleo, qué ventajas ofrecen, las deducciones e incentivos.
P.- ¿Cree necesario avanzar hacia la 'semiobligatoriedad' en planes de empleo?
R.- Un sistema muy interesante a tener en cuenta es el autoenrolment, el modelo que está propugnando la OCDE en sus recomendaciones a todos los países. También la Comisión Europea, en un informe de noviembre de 2025, ha realizado una serie de indicaciones para avanzar hacia la adhesión por defecto, automáticamente, del trabajador al plan de pensiones de la empresa. Sería una buena opción, a mi entender.
P.- ¿Hay algún modelo de ahorro empresarial que España pueda importar?
R.- Ningún modelo puede ser directamente importado en España; hay que realizar adaptaciones, pero es verdad que existen algunos que han funcionado muy bien. Tenemos el caso de las EPSV de Eukadi, que suponen un 30% del PIB del País Vasco, representan un treinta y tantos por ciento del número de trabajadores de la comunidad autónoma y están, por tanto, en niveles estratosféricos en comparación con el resto de España. ¿Cómo se explica este caso de éxito? Pues fue posible gracias a una conjunción astral, en la que empresarios y sindicatos estuvieron de acuerdo desde el principio, y había una cultura del ahorro, de la previsión a través de mutualidades, etcétera. Además, es fundamental que haya una normativa que apoye este modelo con incentivos reales, de verdad.
P.- ¿Qué están haciendo otros países en materia de planes de empleo?
R.- Reino Unido ha aplicado el sistema del autoenrolment, que ha permitido extender de una forma bastante rápida la cobertura de pensiones complementarias de empleo a la mayor parte de la población. Estamos hablando de un 80%-90% de la población, y algo relevante es que el sistema es contributivo, donde aporta el trabajador, la empresa y también el Estado (de forma directa o indirecta). En Reino Unido, la aportación del Estado se materializa a través de la deducción fiscal, que luego se integra en el fondo de pensiones. ¿Qué características tiene este sistema? Sencillez, contributividad y automatismo son las claves: se empieza por aportaciones pequeñas y progresivamente se van aumentando.
P.- ¿Ve posible llegar a un modelo de adhesión automática en España?
R.- La primera cuestión es: ¿habría que incluir por ley a todas las empresas desde el primer día? Evidentemente, no. Habría que hacer como en Reino Unido, establecer un proceso transitorio: primero las grandes empresas, luego las medianas, las pymes y las micropymes. Del mismo modo, las aportaciones al plan de empleo tendrían que ser progresivas. Esto es lo que está haciendo Irlanda ahora mismo. En otros países, como Polonia, han utilizado sistemas parecidos. El problema de fondo en España es dilucidar si el autoenrolment tiene encaje jurídico o no en nuestra Constitución. Considero que este tema no se ha debatido suficientemente, y deberíamos estudiarlo en profundidad. Además, este modelo es el que propugnan la OCDE y Bruselas, por ejemplo, lo que da idea de la importancia de debatirlo.
P.- ¿Qué propuestas concretas: fiscalidad, tope de aportaciones, liquidez, etc., son precisas para desarrollar los planes de empleo?
R.- La previsión social complementaria debe constituir un eje estratégico para el país, integrándose en el Pacto de Toledo y formando parte de la Mesa de Diálogo Social, al mismo nivel que las reformas de la Seguridad Social. Para su impulso, se debería modificar el Estatuto de los Trabajadores, para obligar a que la negociación colectiva incluya esta materia, o incluso plantear una ley que exija la creación de planes de pensiones de empleo en las empresas, bajo un esquema de autoenrolment. La base de esta estrategia debe incluir una educación financiera básica y esencial. Además, se requiere una revisión de la política de incentivos, que no deben ser únicamente fiscales. La fiscalidad debe ser modificada, para incluir deducciones en cuotas o aportaciones especiales destinadas a colectivos que necesitan mayor protección, como mujeres, jóvenes o personas con salarios más bajos, que actualmente no pueden acceder a estos planes. También se deben simplificar los procesos de gestión y proveer ayudas especiales para las pymes. Sin embargo, el éxito de estas medidas depende de la coherencia en su aplicación. Resulta contradictorio que, a pesar de existir una ley de impulso para fomentar los planes de empleo, las administraciones públicas no efectúan aportaciones desde 2012. Esta situación demuestra una tremenda incoherencia.


