Televisión

Las mejores obras de Antonio Mercero en televisión

Carlos Losada

Foto: Europa Press

Sábado 7 de marzo de 2020

3 minutos

Recordamos al inolvidable director y creador de Verano Azul y Farmacia de Guardia

Antonio Mercero

Hay creadores y artistas que tienen la capacidad de llegar al corazón de los espectadores y permanecer allí todo el tiempo que deseen. Se trata de una cualidad casi innata para saber cómo “tocar la fibra” y, sin duda, Antonio Mercero la atesoraba en grandes cantidades.

Este director y guionista guipuzcoano ha pasado a la historia de la televisión española sobre todo por el gran éxito de dos series inolvidables: Farmacia de guardia y Verano Azul, aunque su gran labor no solo se queda en estos títulos míticos.

Lucha contra el alzhéimer

Antonio Mercero nació el 7 de marzo de 1936 en Lasarte-Oria y murió abanderando la lucha contra la enfermedad de Alzheimer, que fue el motivo de su fallecimiento el 12 de mayo de 2018. De hecho, once años antes había dirigido ¿Y tú quién eres?, largometraje en el que trataba esta terrible enfermedad y que a la postre sería su último trabajo en el cine, al igual que el de José Luis López Vázquez.

Cuando recibió el Goya de Honor en el año 2010 es cuando se supo que el propio Mercero estaba enfermo, algo que conmocionó a todo el que conocía su intachable trayectoria tras las cámaras, llena de vitalidad y, sobre todo, humanidad.

‘La cabina’

El primer gran reconocimiento que tuvo Mercero fue por el mediometraje La cabina, que se hizo popular tanto por la gran interpretación de López-Vázquez como por lo peculiar de la trama. En ella un hombre se metía en una cabina de teléfonos para hacer una llamada y ya no podía salir; terminando sus días en un terrorífico almacén de cabinas donde yacían otros que, como él, habían entrado en una a llamar por teléfono.

Antes ya había dado muestras de su saber hacer en la serie de televisión Crónicas de un pueblo, en la que se narraban las historias cotidianas de una pequeña población. El objetivo de la misma era promover el ideario franquista, ya que se comenzó a rodar en el año 1971, pero Mercero consiguió llevarla más allá, humanizándola como solo él sabía y dotando a sus personajes de un recorrido que les hacía calar entre la audiencia.

El verano que cambió su vida… y la de todos

Pero si por algo ha sido y será recordado Antonio Mercero es por dirigir Verano azul, una de las series españolas más exitosas de todos los tiempos en la que se seguían las vivencias de un grupo compuesto por cinco chicos y dos chicas que pasaban sus vacaciones en la Costa del Sol junto a sus padres. Rodada en localidades como Nerja, Vélez-Málaga, Motril y Almuñécar, Verano azul constó de 19 episodios en los que se trataban todo tipo de temas sociales (algunos muy avanzados para la época, ya que solo hacía seis años que había muerto Francisco Franco), como es el caso de la especulación inmobiliaria. No en vano, una de las escenas más recordadas fue la de la lucha de los chicos y Julia (María Garralón), la solitaria pintora, por mantener el barco de Chanquete (Antonio Ferrandis) a salvo de los que querían expropiar aquel terreno para levantar hoteles.

El gran éxito de Mercero fue el de construir maravillosos personajes y conseguir que el público se identificara con ellos, con sus alegrías y sus miedos, sus dudas y sus ambiciones…

De los juzgados a la farmacia

La siguiente apuesta televisiva de Antonio Mercero fue Turno de oficio, en la que se metía de lleno en las andanzas de un grupo de abogados de oficio capitaneados por un joven Juan Echanove y el veterano Juan Luis Galiardo, a quienes acompañaban Carmen Elías e Irene Gutiérrez Caba. La serie tuvo buena acogida, aunque muy lejos de Verano azul.

Eso sí, en 1991, una década después de esta, logró otro hito: Farmacia de guardia, la serie que (casi) todo el mundo veía y que marcó records históricos, como el de ser la serie más vista de la historia, con una media del 48% de cuota de pantalla… en un momento en el que ya había televisiones privadas.

Y es que los jueves por la noche, Antena 3 congregaba a millones de espectadores que querían conocer los avatares de la farmacia que regentaba Lourdes Cano (Concha Cuetos), una mujer sensata, madre de tres hijos y divorciada de Adolfo Segura, un madurito ligón que interpretaba Carlos Larrañaga. Junto a la familia y las dos empleadas que pasaron por la farmacia, también tenían protagonismo otros secundarios, como la pareja de policías (para dentro, Romerales), las habitantes del club de alterne del final de la calle o quienes pasaban por el bar de enfrente.

Con Farmacia de Guardia, Antonio Mercero volvía a conseguir hacer de todos ellos unos personajes que ejemplificaban a la perfección la sociedad y costumbres de nuestro país, algo que quedó patente también en su cine, en el que destacaron películas como La guerra de papá, Tobi, Espérame en el cielo, La hora de los valientes o Planta 4ª.

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