Las calles de Madrid, por culpa de Filomena, están llenas de nieve, hielo, coches atrapados, árboles y ramas caídas por el peso de la nieve caída durante treinta horas seguidas. Hoy, día 11 de enero, he salido a comprar el pan en el barrio donde vivo en Madrid. Vano intento el mío. He recorrido cuatro supermercados y dos panaderías, en todas ellas no había ni una miga. En todas se había agotado antes de las 10 horas.

Mi padre, que vivió la guerra civil en Madrid, y luego la larga posguerra, me hablaba de las carencias de pan blanco que había durante estos largos años. Cuando conseguían algún chusco era una fiesta; mi hermana mayor se comía hasta la última miguita que quedaba en la mesa. Después, ya en los años sesenta y setenta, nuestro padre compraba numerosas barras de pan para que no les faltara a sus nietos. El pan siempre ha sido un gran símbolo para las gentes y sociedades menos favorecidas.

El pan se ha convertido en un bien escaso y difícil adquirir, por lo menos en estos días tan extraños por los que estamos pasando en este Madrid, que no está preparado para estas manifestaciones extremas de la naturaleza y ni para el tiempo adverso. Han pasado ya varios días desde la nevada y en nuestras calles sigue siendo imposibe andar con cierta seguridad, salvo que seas un avezado montañero o esquiador.

Otra vez, el simpático Alcalde y la guerrera Presidenta de la Comunidad han gestionado deficientemente la gran nevada, y eso que somos benevolentes con toda su gestión, en este año triunfal según los medios de comunicación afines. Tampoco nuestro Gobierno se ha mostrado totalmente eficaz en esta ocasión. Que cada cual aguante su vela.

A pesar de esta nevada que ha hecho historia, los madrileños nos merecemos otros políticos.

Y que nunca nos falte el Pan.


SOBRE EL AUTOR

Blas Esteban nació en Madrid, acaba de cumplir 75 años y los últimos seis los ha pasado como presidente de la Confederación Española de Aulas de la Tercera Edad (CEATE). Además es miembro de Comité Asesor de 65Ymás. Estudió publicidad y sociología política y después ha seguido formándose toda su vida. Su curiosidad no conoce límites y se ha dedicado a la enseñanza y a organizar proyectos relacionados con este ámbito, a lo que suma ser consultor externo de IFEMA (@feriademadrid), siempre en relación con temas culturales. 

Sobre el autor:

Seguimos pendientes de las reivindicaciones de los mayores en el Congreso

Blas Esteban

Blas Esteban Barranco es presidente de la Confederación Española de Aulas de Tercera Edad (CEATE) y miembro del Comité Asesor de 65Ymás.

CEATE es una entidad sin ánimo de lucro de ámbito estatal, nacida en el año 1983, que agrupa a un centenar de Aulas de Tercera Edad, Aulas Culturales para Mayores, Aulas Universitarias para la Gent Gran, Universidad Popular de la Edad Adulta (UPDEA), Federaciones (AFOPA de Cataluña, FEVATED de la Comunidad Valenciana, ATEGAL de Galicia), Asociaciones, Fundaciones y similares que trabajan a favor de las personas mayores desde la cultura y la formación permanente

Nace con el propósito de trabajar para elevar los niveles culturales y educativos de las personas mayores a través de su formación permanente a lo largo de la vida y de su participación en programas de múltiples y variadas actividades socioculturales que se desarrollan en sus Centros y Asociaciones. CEATE pretende que los  mayores, jubilados o no, sigan activos, participativos y útiles a su familia y a la sociedad. Que vivan un envejecimiento activo y que no caigan en las tentaciones de pasividad, aburrimiento, soledad, aislamiento, tristeza, abandono, etc. que provocan un envejecimiento acelerado y que acortan la vida humana.

… saber más sobre el autor