Fernando Ónega
Opinión

El país que agoniza

Por una vez coincidió todo esto: una demanda popular de atención a la España despoblada; una atención desacostumbrada de los candidatos al medio rural; un programa del gobierno, aunque no presupuestado como suele ser habitual, y el comienzo de una riada de ofertas de los partidos para resucitar al país que agoniza en sus pueblos. Tal confluencia hace pensar que este es el momento del “ahora o nunca”. Pero hay otra coincidencia que es preciso anotar: todos los partidos luchan precisamente por el voto de la España vaciada, porque creen que en ella se juegan el resultado final de las elecciones. Sobre esa anotación se escribe la desconfianza. Y la sospecha. Y el temor de que estemos ante otra gran representación.