Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

La importancia de protegerse frente al frío

Ramón Sánchez-Ocaña
El frío y la salud cardiovascular

Aunque parezca mentira, España es uno de los países europeos en donde se producen más muertes evitables por frío. Solemos pensar que la muerte por frío es solo de congelación. Y no es cierto. Muchos paros cardiacos se deben al frío, y es el frío uno de los desencadenantes de la angina de pecho, precisamente por la vasoconstricción que produce. Si ese estrechamiento se da en unos vasos sanguíneos ya un poco deteriorados, pues surge el accidente. Paradójicamente, los paros cardíacos invernales son mucho más frecuentes en España que en Suecia o en Finlandia donde las temperaturas pueden permanecer meses bajo cero. De hecho los nórdicos se sorprenden de lo poco que nos abrigamos. Quizá es que entre nosotros todavía persiste la idea de que el frío es saludable. Y no solemos ser conscientes de que un cambio brusco de temperatura  puede provocar espasmos.

El frío es especialmente peligroso para gentes sin hogar, ancianos vestidos inadecuadamente o niños. Los ancianos suelen tener menos grasa bajo la piel y menos masa muscular. Por eso son personas de riesgo, como los niños que tienen una superficie proporcionalmente mayor a su masa corporal.

La primera respuesta fisiológica del organismo para contrarrestar el frío es aumentar el metabolismo para producir más calor. Aumenta la presión arterial, el pulso y la respiración. Hacia los 35 grados de temperatura corporal, aparecen tiritonas, que es una fricción muscular involuntaria, precisamente para producir calor

Cuando alguien muere de frío es porque se inicia un proceso que podríamos describir así: si la baja temperatura continúa aparece agitación y dolores musculares. Se acelera todo el aparato circulatorio, porque para  producir más calor, el organismo envía más veces y más deprisa la sangre. Eso tiene un efecto doble, porque poco a poco también se va enfriando ella con lo que se hace más viscosa. Surge rigidez muscular y el enlentecimiento de todas la funciones, baja la tensión arterial y se va perdiendo la conciencia. Así se entra en una etapa de sueño y de anestesia casi completa que acaba con la muerte.

Para protegernos del frío más útil que ponerse una prenda muy gruesa, es llevar dos más finas, porque la capa de aire que queda entre una y otra, actúa como una especie de cámara aislante. También debe saber que el 80 % de nuestro calor, lo perdemos por la cabeza. Así que una de la mejores medidas para el frío es protegerla con un sombrero o una gorra. Y proteger especialmente los pies.

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