Alimentación

¿Qué puedes hacer para reducir el consumo de sal más fácilmente?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 9 de abril de 2020

3 minutos

Hay que fijarse en las etiquetas de los productos de la cesta de la compra y usar alternativas

Qué puedes hacer para reducir el consumo de sal más fácilmente

La sal es el principal condimento para dar sabor a los platos y está presente a su vez en muchos productos que consumimos, donde se agrega para elaborarlos. A su vez esta sustancia aporta sodio al organismo, un micronutriente esencial para este, pues ayuda a “mantener el volumen plasmático, el equilibrio acidobásico, la transmisión de los impulsos nerviosos y el funcionamiento normal de las células”, explican en la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ahora bien si nos sobrepasamos en su consumo, las consecuencias para la salud son negativas, pues contribuye a que aparezca la temida hipertensión arterial.

Desde este mismo organismo aseguran que, en general, la mayoría de las personas consumen al día mucha sal, en torno a los 9 y los 12 gramos diarios de promedio, lo que supone el doble de la ingesta máxima aconsejada. La cultura gastronómica tiene mucho que ver a la hora de usar esta sustancia. El sabor que aporta a los platos hace muy difícil desprenderse de ella, sobre todo cuando hemos acostumbrado el paladar. Sin embargo, hay maneras de reducir el consumo de sal de forma sencilla, sin que tengamos que sufrir demasiado por ello.

Mirar los ingredientes

Al comprar los productos en el supermercado, podemos decantarnos por aquellos en los que se especifica "bajo en sal”, pero aun así tenemos que leer las etiquetas. Si adquirimos este hábito nos daremos cuenta de la gran cantidad de productos que contienen sodio, de algunos seguramente jamás lo hubiéramos pensado. Hay que buscarlo como sodio o sal, se usa cualquiera de los dos términos, y ha de aparecer el porcentaje. En el caso de que esté incluido en un listado de ingredientes, has de recordar que estos se colocan de mayor a menor cantidad, por lo que si se encuentra entre los primeros, será que el producto tiene un volumen importante del mismo.

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Reducir y usar sustitutos

Podemos intentar reducir poco a poco su añadido en los platos que elaboremos en casa. Esto es complicado cuando nos hemos acostumbrado a ella, pero también es posible conseguir lo contrario, sobre todo si la vamos eliminando de forma gradual. De manera paralela, es posible sustituirla por otros condimentos o sustancias que dan un buen gusto a las creaciones culinarias, como el ajo o la cebolla. Además existen una gran cantidad de hierbas aromática y especias para cocinar que confieren un sabor agradable a los alimentos.

Otros trucos que podemos usar en la cocina es echar sobre los guisos la ralladura y el zumo de los cítricos. Aunque estos se emplean en repostería también aportan un toque diferente a otro tipo de preparaciones. Los sofritos de ajo, las cebollas, el cebollino, el puerro o los pimientos confieren un jugo especial con el que seguro te sorprendes.

Con el jengibre también se obtienen buenos resultados, así como con aceites aromáticos (que no contengan sodio), vinagres, vinagretas y queso rallado. Se trata de ir probando distintas combinaciones a la par que se suprime la sal e ir comprobando qué es lo que más agrada a nuestro paladar.

Comidas frescas

Las comidas frescas tienen siempre menos contenido de sodio que las preparadas o procesadas. Las verduras y las hortalizas son una buena opción para una dieta saludable y baja en sal. Es una manera sencilla de sustituirla, a la par que ganamos en salud. En general, las conservas siempre poseen alguna proporción de esta sustancia, ya que se usa como conservante.

En el caso de las legumbres o las verduras que compremos en latas o botes, lo ideal antes de consumirlas es que las lavemos bien, ya que de este modo eliminaremos gran parte del contenido de sodio que pudieran tener.

Especias (bigstock)

En el restaurante

Cuando vamos a comer a un restaurante no podemos controlar la sal que se incorpora a los menús, pero sí podemos evitar añadirla si pedimos que nos quiten el salero de la mesa. Esto mismo lo podemos aplicar en casa, para no tener la tentación de echar un poco más. Para un mayor control de su consumo, lo más aconsejado es realizar las comidas en casa siempre que podamos y reservar los restaurantes para ocasiones especiales.

Los tentempiés

En la medida de lo posible hemos de evitar los snacks o tentempiés, pues son los productos que más sodio aportan. En el caso de tomarlos de vez en cuando, podemos recurrir a opciones en las que se haya reducido su utilización, algo que se debe especificar en los envoltorios o envases. Lo mismo ocurre con los frutos secos.

El pan y el desayuno

Con el pan sucede algo parecido. Aunque ya se ha reducido bastante la utilización de sal en su elaboración, siempre podemos decantarnos por el que contenga menos, y mejor si además es integral. Los cereales de desayuno pueden tener sodio, así que es posible sustituirlos por avena, por ejemplo, o por algún cereal similar que no lo incorpore.

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