Deporte para mayores

¿Por qué es necesario vigilar el ritmo cardiaco cuando haces deporte si eres mayor?

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Sábado 29 de junio de 2019

2 minutos

Debes tener cuidado de no superar tus límites para no poner en riesgo tu salud cardiaca

Vigilar el ritmo cardiaco al hacer deporte: Correr en una cinta

El ejercicio físico es recomendable a cualquier edad. Hacer deporte es una de las prácticas más recomendables para las personas mayores –teniendo en cuenta, eso sí, sus capacidades físicas y si tienen algún problema de salud–.

Sin embargo, según se cumplen años, hay que tener más cuidado con los esfuerzos que se realizan, especialmente cuando se trata de llevar al cuerpo a sus límites. Esto puede ocurrir en actividades intensas, como una carrera de larga distancia, un partido de squash, una dura jornada en bicicleta o simplemente una sesión de spinning. Es en esos momentos cuando el corazón trabaja a pleno rendimiento, alcanzando una alta frecuencia cardiaca. Y como ocurre siempre que nos acercamos a los límites, lo más recomendable es vigilar que no los sobrepasemos.

Vigilar el ritmo cardiaco

Puede que cuando tenías menos edad, no lo vieras necesario. Además, no había tantos medios para controlar la frecuencia de pulsaciones como ahora, que podemos hacerlo con pulseras y relojes. Sin embargo, es algo que debes tener muy en cuenta si vas a hacer un ejercicio intenso y existe la posibilidad de alcanzar el límite. “Aparte de la posibilidad de desestabilizar una enfermedad oculta, el simple hecho de llegar, mantener o sobrepasar la frecuencia cardiaca hace que el flujo de bombeo del corazón no aumente pese a que la frecuencia cardiaca sí lo haga. Esto hace que el corazón se haga relativamente insuficiente ”, explica el doctor Emilio Luengo, miembro del Comité de Expertos de la Fundación Española del Corazón (FEC).

La natación es un perfecto ejercicio de bajo impacto

¿Y cuál es el límite?

Según la propia Fundación Española del Corazón (@cuidarcorazon ‏), “la frecuencia cardiaca máxima es el número máximo de latidos que puede alcanzar el corazón durante un minuto sometido a esfuerzo. La fórmula más conocida de calcularla consiste en restar a 220 nuestra edad”. De ahí que según se cumplen años, este límite se vaya reduciendo. Eso sí, esta fórmula es para personas sanas (tanto los deportistas más avezados como las personas que tengan alguna dolencia o enfermedad tendrían otros límites).

¿Solo por una cuestión de salud?

Controlar la frecuencia cardiaca no es solo una cuestión de vigilar el estado de tu corazón. Aporta otros beneficios como conocer mejor tu rendimiento y tu capacidad de recuperación, o la detección de alguna variación extraña en el pulso que debas referirle al médico. Además, ayuda a dosificar mejor los esfuerzos durante un entrenamiento.

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