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Protección solar también en invierno: ¿por qué es tan importante para los mayores?

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Sábado 30 de noviembre de 2019

3 minutos

Normalmente, solo nos preocupamos por la salud de nuestra piel durante los meses de verano

Protección solar también en invierno

Cuando llega el verano, los médicos y expertos en la materia se esfuerzan por abrirnos los ojos sobre la importancia de cuidar nuestra piel frente a la acción de los rayos solares. Por eso, no es ningún secreto que una exposición prolongada a los mismos puede acarrear serios problemas de salud como, por ejemplo, quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel, reacciones alérgicas con ampollas o placas rojas; así como el temido cáncer de piel, también conocido como melanoma.

Ante este amplio abanico de afecciones vinculadas a la exposición solar, los profesionales médicos recomiendan utilizar gafas de sol y sombrero, buscar la sombra en la medida de lo posible, llevar prendas de ropa más tupidas, evitar las horas de mayor insolación y, por supuesto, aplicarse un protector solar de un índice adecuado.

Sin embargo, todos estos consejos parece que se evaporan de nuestra mente cuando el otoño hace su aparición estelar. Es cierto que el riesgo es mucho mayor cuando las altas temperaturas son una constante, pero esto no significa que desaparezca por completo.

Tal y como explican desde Sanitas (@sanitas), "hay que tener en cuenta que la radiación UV se refleja en las diferentes superficies y materiales de nuestro entorno, por lo que puede intensificarse considerablemente en función de dónde nos encontremos: la hierba refleja al menos un 25% de la radiación incidente, la nieve hasta un 80%, la arena seca un 17%, el agua un 5% y el asfalto un 4%". Por lo tanto, dicha protección debe cumplirse a rajatabla durante todo el año, especialemente entre las personas mayores.

Protección solar en invierno

¿Protección solar en invierno?

Aunque muchas personas piensen que es innecesario, al creer que la potencia de los rayos solares es más reducida, además de que nuestra exposición a ellos también disminuye, la protección solar debe ser la misma, sin importar la estación del año en la que nos encontremos, pues la radiación UVA y UVB sigue estando muy presente.

Como hemos visto anteriormente, y como la Asociación Española Contra el Cáncer (@aecc_es) recuerda, "la radiación solar también afecta durante los meses de invierno y no depende de la temperatura ambiente. [...] El frío, la humedad y los cambios repentinos de la temperatura perjudican la piel, y por el contrario de la creencia generalizada, las nubes no impiden el paso de las radiaciones ultravioletas". Unos factores que multiplican su impacto en nuestra salud en un entorno y momento concretos: la práctica de deportes o actividades recreativas en la nieve.

Así, si tienes pensado viajar esta temporada a un destino donde la nieve acapara todo el protagonismo, así como hacer montañismo, esquí o dar un paseo en trineo, es muy importante que tendas en cuenta que este elemento actúa como un espejo reflejando la radiación solar sobre tu piel con más fuerza que nunca. Especialmente cuando el destino seleccionado se encuentra a gran altura pues, como alertan los expertos, esta radiación también aumenta a mayor altitud.

Sin olvidar la edad, otro aspecto que influye sobremanera en el resultado de este contacto. Y es que no es lo mismo la capacidad de protección que tiene la piel de un niño que la de un adulto joven o una persona mayor. Los más pequeños de la casa y aquellos que superan la barrera de los 65 años son más vulnerables a los rayos UVA y UVB. Al igual que las personas con la piel clara.

No obstante, como ocurre durante los meses más calurosos del año, es posible proteger tu piel de la radiación solar en invierno si sigues una serie de pautas.

Protección solar en invierno

Pautas para proteger tu piel también en invierno

  • Aunque la importancia que debes darle a dicha protección es la misma en invierno que en verano, lo cierto es que con el frío solo es necesario que cuides las zonas que están siempre descubiertas, como el rostro, las manos o el cuello. A excepción de los días que utilices un vestuario menos tapado.
  • En cuanto al factor de protección, lo ideal es que los días normales sea de 15 para arriba, mientras que si vas a pasar el día en la naturaleza o más expuesto al sol, esta cifra aumente a 30 o más. El único momento en el que debes usar un fotoprotector de SPF 50 es en la nieve o la alta montaña.
  • Para que su efecto no quede en el olvido, vuelve a aplicar la crema cada dos horas y con mayor frecuencia si vas a sudar mucho o hay viento y nieve que puedan eliminar parte del producto.
  • Asimismo, es fundamental que te pongas el protector media hora antes de salir para asegurarte de que la piel lo absorba y sea 100% efectivo.
  • Al igual que en verano, hidrata también tus labios con un protector solar especial para esta zona del cuerpo y ponte gafas de sol homologadas con filtro UVA y UVB. "La exposición a los rayos UV contribuye a graves trastornos oculares, incluidas las cataratas y la degeneración macular", recuerdan desde la Skin Cancer Foundation (@SkinCancerOrg).
  • Como hemos visto anteriormente, la radiación atraviesa las nubes, por lo que tampoco puedes bajar la guardia los días nublados y de lluvia.
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