Preguntas

¿Cómo afecta el eccema atópico a la salud de los mayores?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 26 de diciembre de 2019

1 minuto

Un estudio reciente ha demostrado que en los adultos podría suponer un mayor riesgo de fractura

Cómo afecta el eccema atópico a la salud de los mayores
Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 26 de diciembre de 2019

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El eccema atópico no es solo una dermatosis propia de la infancia, los adultos también la pueden padecer. Lo más habitual es que aparezca en el periodo infantil, pero en ocasiones no desaparece del todo y, por ello, se estima que en la edad adulta el 10% siguen presentando manifestaciones, según la Fundación Eczema. Al mismo tiempo, un estudio reciente ha demostrado que en esta etapa está relacionado con un mayor riesgo de fracturas.

Los síntomas en adultos y mayores

Cuando este trastorno se manifiesta en adultos o mayores suele tratarse de una dermatosis grave. Los síntomas principales son placas de eccema crónico, rojas, gruesas y liquenificadas, acompañadas a veces de pápulas aisladas de prurigo, que se caracterizan por estar cubiertas frecuentemente de costras negruzcas debidas a excoriaciones por rascaduras.

Las zonas de liquenificación se producen por un engrosamiento de la epidermis, la capa más superficial de la piel. Generalmente, son más habituales en los pliegues cutáneos, sobre todo en los lugares de flexión de los codos y las rodillas y en el cuello.

En el caso de los adultos, el eccema atópico, que es una enfermedad crónica, genera brotes agudos con distintas manifestaciones. Las partes donde surge difieren respecto a las de los niños, ya que se da en manos, rostro y párpados, siendo estos últimos los más perjudicados en muchas ocasiones. Además de en los pliegues que hemos comentado. En las situaciones más complejas y cuando ocurren brotes inflamatorios, se puede ver implicada toda la piel, en cuyo caso se habla de eritrodermia. Estas situaciones resultan graves, ya que se corre el riesgo de complicaciones con infecciones y trastornos metabólicos.

Cuando este problema surge en los adultos, a veces hay cierta indecisión respecto al diagnóstico, pues se plantean dudas de si se trata de una dermatitis atópica, una dermatosis diferente o incluso otro tipo de eccema. Para ello, se tiene que evaluar si la enfermedad se originó en la infancia y si, además, hay otras manifestaciones como alergias digestivas o problemas respiratorios.

Ahora bien, si se ha ocasionado ya en la edad adulta o cuando somos mayores y no se aprecian signos típicos, puede que el dermatólogo recomiende una biopsia cutánea para verificar el diagnóstico.

Eccema atópico

Sensibilidad de la piel atópica

Por otra parte, cabe destacar varios aspectos, como el hecho de que la piel atópica provoca un prurito muy intenso, y además es muy sensible. Ciertos actos cotidianos que, en un principio pueden no parecernos importantes, desencadenan picazón y brotes. En esto tienen que ver los productos de higiene que se empleen, entre los que se encuentran los jabones convencionales. Por eso, como parte del tratamiento se indicará el uso de productos formulados específicamente para pieles atópicas, secas y sensibles.

La ropa, los productos de limpieza para el hogar o algunos aditivos también pueden provocar brotes. La lana es uno de los tejidos que más prurito crea, por ejemplo. Si al lavar la ropa usamos suavizantes, nuestra piel lo agradecerá.

El estrés o la angustia que a veces tienen estos pacientes respecto a la enfermedad pueden agravarla. Es un trastorno que altera en gran medida la calidad de vida de los afectados y esto les frustra.

El tratamiento se dirige precisamente a paliar los síntomas para que el afectado logre un mayor bienestar. En líneas generales, se basa en un sistema de higiene suave con jabones neutros que nos indicará el dermatólogo, algún tratamiento emoliente diario que suele ser una crema hidratante, antiinflamatorios tópicos para usar en los brotes o con carácter preventivo, y una serie de medidas para prevenir el empeoramiento de la piel.

Fracturas frecuentes en personas mayores

Estudio sobre el riesgo de fractura

El estudio más grande llevado a cabo hasta ahora sobre el eccema atópico ha demostrado que está relacionado con un mayor riesgo de fracturas en los adultos, La investigación se ha efectuado en tres millones de adultos del Reino Unido y la han dirigido investigadores de la London School of Hygiene & Tropical Medicine.

En concreto, determinaron que el riesgo de cualquier fractura era hasta un 13% mayor en personas con este problema dermatológico, en comparación que con quien no lo padecía. Y en quienes tenían un eccema atópico grave este riesgo se incrementaba drásticamente, con un 50% más de fracturas de caderas, un 66% más de fracturas de pelvis y más del doble de riesgo de rupturas en la columna.

Aun así los científicos han matizado que el riesgo sigue siendo bajo. Sin embargo, desde su punto de vista, estos datos son importantes por las consecuencias que puede tener para la salud en general de los adultos, tanto el eccema atópico como las fracturas de huesos, debido a que son dos patologías bastante frecuentes.

La profesora Sinéad Langan, autora principal del estudio, explica que los resultados mostraron en general un mayor riesgo de fractura de cadera, pélvica, espinal y muñeca, y menor en fracturas humerales proximales. Mientras que el mayor riesgo aumentado se apreció en la fractura espinal. En su opinión, el incremento del riesgo de fracturas de columna, cadera y pelvis en los casos de eccema atópico grave es “particularmente preocupante, dado los complicados problemas de salud asociados a dichas fracturas”.

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