Cultura

De paseo por las estatuas más emblemáticas de Madrid

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Madrid, Sábado 26 de octubre de 2019

3 minutos

En este recorrido pasearás por zonas históricas de la capital y verás algunas estatuas célebres

Paseo por las estatuas más emblemáticas de Madrid: estatua ecuestre de Felipe III

Existen múltiples excusas para recorrer Madrid y perderse por sus calles. Ya sea degustando la gastronomía de sus restaurantes, visitando sus museos, acercándose a sus fuentes… la capital de España nos ofrece numerosos atractivos. Y sus estatuas son uno más. Sabemos que hay muchas y que todas ellas cuentan con historias y anécdotas sumamente interesantes. Así que vamos a proponer un recorrido por las estatuas más emblemáticas de Madrid que se pueda hacer perfectamente dando un paseo.

Desde la Plaza de España

Comenzamos el trayecto en la Plaza de España, donde nos encontramos con una de las imágenes más populares de la ciudad: la del monumento a Cervantes con el Edificio España al fondo. Aunque ahora la zona está en obras, dicho monumento muestra a Cervantes sentado bajo un pedestal con las figuras de Don Quijote y Sancho Panza frente a él. Lo corona una bola del mundo que muestra la universalidad de la obra de este escritor del Siglo de Oro.

Monumento a Cervantes

La siguiente parada nos lleva a los aledaños del Palacio Real, concretamente a la Plaza de Oriente, donde se pueden observar las estatuas de numerosos reyes, destacando en el centro de la misma el monumento a Felipe IV, esculpida en el siglo XVII por Pietro Tacca y considerada la primera estatua ecuestre del mundo sujetada únicamente por las patas traseras. Sin duda se trata de otro de los lugares perfectos para fotografiar y para tomarse un descanso antes de seguir con la ruta.

Monumento a Felipe IV

Continuamos caminando por la calle Bailén, dejando la Catedral de la Almudena a nuestra derecha hasta llegar a la confluencia con la calle Mayor, la cual recorreremos hasta llegar a la Plaza Mayor. Y es que en el centro de la misma encontramos la tercera de las paradas: la estatua ecuestre de Felipe III, la cual se puede observar perfectamente con la Casa de la Panadería de fondo. La razón de que el monarca presida la Plaza Mayor es que se concluyó bajo su reinado.

Estatua ecuestre de Felipe III

Por la Puerta del Sol

Después de abandonar la plaza volvemos a la calle Mayor hasta llegar a la Puerta del Sol, donde podemos visitar otras dos estatuas emblemáticas. La primera de ellas es la ecuestre de Carlos III, conocido en su día como “el mejor alcalde de Madrid” por la labor de modernización que realizó en la urbe bajo su mandato en el siglo XVIII. Eso sí, en realidad se trata de una reproducción en bronce de un modelo de Juan Pascual de Mena que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Estatua de Carlos III

Muy cerca, en la misma Puerta del Sol, se erige uno de los puntos de encuentro más comunes de los madrileños (aunque lo hayan cambiado de sitio): El Oso y el Madroño. Colocada por primera vez en el año 1967, representa el escudo de la ciudad.

El Oso y el Madroño

Hasta el Retiro

El paseo continúa por la Carrera de San Jerónimo hasta la Plaza Cánovas del Castillo (la de la Fuente de Neptuno). Una vez allí bajamos el Paseo del Prado por el margen izquierdo hasta toparnos con el Monumento a Velázquez frente al Museo del Prado, con el que la ciudad rinde homenaje a uno de los más grandes pintores que han nacido en España.

Museo del Prado de Madrid. Monumento a Velázquez

Después de ver al genio sevillano, nos encaminamos a nuestra última parada y para ello volvemos a la calle Felipe IV y así tomar el camino al Retiro y entrar por la entrada que hay frente al Casón del Buen Retiro y en la que nos cruzaremos con el monumento a Jacinto Benavente. Sin embargo, este no es el final del recorrido, sino que debemos recorrer el parque (descansando cuando sea necesario), hasta llegar a la Glorieta del Ángel Caído, donde podemos observar la maestría de su estatua. Obra de Ricardo Bellver, esta estatua se sitúa a 666 metros sobre el nivel del mar (el número del Diablo). Asimismo, es uno de los escasos monumentos que hay en el mundo en los que el protagonista es el Ángel Caído.

Monumento al Ángel Caído

El recorrido total apenas supera los 5 kilómetros, un perfecto ejercicio en el que habrás recorrido los lugares más emblemáticos de la capital.

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