Sociedad

Margarita, la mujer que a sus 84 años cose mascarillas para dárselas a los sanitarios

Pablo Recio

Viernes 27 de marzo de 2020

2 minutos

Esta veterana costurera produce sin parar 50 de estos protectores al día

Margarita, la mujer que a sus 84 años cose mascarillas para dárselas a los sanitarios

La crisis del coronavirus está sacando lo mejor de algunas personas. Y es que en el dramático contexto actual, hay gente que como Margarita Gil, una veterana costurera de 84 años residente en Arcos de la Frontera (Cádiz), ha decidido aprovechar su cuarentena para hacer algo útil para la sociedad y ayudar a paliar, dentro de sus posibilidades, las consecuencias de esta pandemia.

Margarita no se lo pensó dos veces. Cuando se enteró a través de los medios de comunicación de que había escasez de material sanitario y que venía bien "ponerse mascarilla para salir a la calle a comprar", cogió su maquina de coser y sus tijeras y se puso a fabricar decenas de éstas para dárselas a la "residencia de ancianos" del pueblo, "a la guardia municipal", "a los autoservicios" y a "protección civil", además de a sus cercanos.

Esta mujer, que lleva cosiendo desde los 14 años, produce casi 50 mascarillas al día -a mediodía, cuando 65Ymás conversó con ella, llevaba unas 25- y lo hace durante toda la jornada. "A las nueve paro, para cenar", comenta a este diario. 

"Los vecinos me ofrecen telas, porque las nuestras ya se han agotado", explica. Y asegura que no es la única del pueblo que lo está haciendo. "No tengo la suerte de conocerlos, pero los hay", comenta.

También sus hijas le ayudan en esta labor. "Hacen 10 o 15 y luego las reunimos todas", señala. Aunque la mayoría lo hacen desde sus respectivas casas, ya que Margarita, que vive con con una hija y dos nietos, lleva a rajatabla lo de no salir de su domicilio.

Margarita.

Sacó el patrón por internet

"Era la primera vez que hacía mascarillas. Sacamos el formato a través del móvil", relata. "Por un vídeo de YouTube", añade su hija Ina, presente asimismo en la conversación.

"Antes, cosía para la calle, pero ya lo dejé, aunque sí que sigo habitualmente haciéndolo para mis hijos y nietos. O si hay alguien que necesita algo, personas mayores o jóvenes que están mal económicamente, también colaboro con eso. La costura me quita muchos años de encima", comenta.

Similitudes históricas

Preguntada sobre si había pasado por alguna crisis parecida a la del coronavirus en su vida, recuerda que vivió la guerra civil y el hambre de los años 40. Sin embargo, no cree que sea comparable. "Tan mala es una cosa como la otra, ésta, por el virus y, la otra, por los cañonazos", afirma.

Con todo, sus ánimos no decaen y piensa ya en cuando acabe la crisis. "Me gusta mucho salir a la calle con las amigas y a tomar un café", comenta. Por eso, cuando todo esto termine, piensa salir con sus "hijas de paseo y a celebrarlo". Y también le gustaría conversar, por fin, con los vecinos. "Ahora no podemos hacerlo, estamos como monos, hablando por mímica", apunta.

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