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Cómo saber si tu perro padece demencia senil: síntomas para identificarlo y cuidados

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Domingo 5 de enero de 2020

3 minutos

La demencia senil no es una enfermedad que afecta únicamente a las personas mayores

Cómo saber si tu perro padece demencia senil

Aunque actualmente el término es considerado erróneo, pues no solo las personas mayores de 65 años padecen dicha enfermedad (aunque siguen siendo el grupo mayoritario), la demencia senil hace referencia al deterioro de las funciones intelectuales del individuo, llevándoles a ser dependientes de otras personas para poder sobrevivir. Una dolencia muy presente en nuestra sociedad y que también afecta a otras especies. Sin ir más lejos, ¿sabías que los perros pueden sufrir demencia senil?

Al igual que ocurre con el ser humano, el cerebro y el sistema nervioso central de estos animales sufren un desgaste con el paso del tiempo, lo que provoca momentos de confusión, alteraciones en el comportamiento o trastornos en el sueño. La demencia senil de los perros suele aparecer a partir de los 7 años y es responsabilidad de los dueños percatarse de los cambios que está sufriendo su mascota, ante su incapacidad para comunicarse.

Es cierto que la demencia senil no tiene cura, pero sí existen tratamientos que pueden ralentizar su avance, así como hábitos o prácticas que os ayudarán a ambos a adaptaros a la enfermedad. Bajo esta premisa, ¿en qué consiste realmente la demencia senil de los perros?

Perro con demencia senil

Síntomas de la demencia senil perruna

"Los perros de edad avanzada con un desgaste del sistema nervioso central presentan un conjunto de síntomas similares a los pacientes humanos con Enfermedad de Alzheimer, como desorientación, confusión, falta de memoria y cambios de personalidad", explica desde el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (@COLVEMA).

Todos estos problemas han pasado a clasificarse como Estados Demenciales o Síndrome de Disfunción Cognitiva, que "corresponde a un estado demencial en el que está comprometido el proceso cognitivo en relación con la edad del animal, el cual puede cursar con sintomatología motora, sensorial o problemas médicos", añade este organismo especializado. Entre los síntomas que presentan los perros con esta enfermedad destacan:

  • Falta de apetito
  • Incontinencia fecal y urinaria
  • Irritabilidad o cambios en su comportamiento social
  • Dificultad para seguir las rutas de paseo
  • Conductas repetitivas (morder y lamer objetos, andar sin sentido aparente, mirada perdida...)
  • Vuelve a hacer sus necesidades dentro de la casa
  • Ciclo del sueño invertido y problemas por la noche (deambula por la casa, no duerme donde solía hacerlo o tiene muchas pesadillas)
  • Disminuye su respuesta a distintos estímulos y sus ganas de jugar
  • Incapacidad para evitar ciertos obstáculos
  • Tarda en responder a las órdenes y no reconoce a su entorno más cercano

Estos son solo algunos ejemplos de los cambios que puede experimentar tu mascota si comienza a sufrir los estragos de la demencia senil. Sin embargo, muchos de ellos también son propios del proceso natural de envejecimiento, por lo que muchas veces son pasados por alto, lo que empeora aún más la situación.

Si notas cualquier cosa extraña en tu animal, sobre todo si tiene entre 7 y 10 años de edad, no dudes en consultar con el veterinario, pues se calcula que entre un 14% y un 22% de los perros mayores sufrirán esta dolencia, según varios estudios.

Perro con demencia senil

Diagnóstico y tratamiento

Para saber a ciencia cierta si tu mascota padece demencia senil, el veterinario te hará un cuestionario para obtener la información necesaria sobre el estado del animal. Además, puede solicitar diversas pruebas para estudiar la locomoción, la exploración y las conductas sociales del mismo, así como una tomografía computarizada o una resonancia magnética con el objetivo de descartar otras patologías.

Una vez diagnosticada, la demencia senil se puede tratar para disminuir su progresión y mejorar los síntomas que tu perro presente, pues recordemos que no tiene cura. En este sentido, tanto el veterinario como la familia deberán actuar a tres niveles: sobre la conducta, el entorno y a nivel neuroquímico.

En primer lugar, tal y como expone el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, la modificación de la conducta tiene como propósito una reeducación cognitiva. Es decir, de manera conjunta se debe enfatizar sobre el aprendizaje y la memoria, reforzando y recordando al animal las conductas que previamente había aprendido. En este caso, también puede ser de gran ayuda premiar las conductas positivas para que se sienta más motivado y feliz.

Por otro lado, "sería beneficioso procurar un enriquecimiento ambiental por estimulación de las vías auditiva, táctil, oral y olfatoria, así como una mejora de las actividades cinéticas", recomienda este organismo. ¿Cómo? Mejorando su nivel de confort a través de la música, el ejercicio físico moderado o la relación con la familia, que deberá mostrarse mucho más atenta y cariñosa con el animal.

Y por último, el uso de medicamentos ha demostrado ser muy eficaz con la demencia senil de los perros, especialmente con los problemas de comportamiento y los desórdenes cognitivos. Eso sí, antes el veterinario deberá hacer una serie de pruebas para valorar los posibles cambios fisiológicos que el animal puede experimentar, además de hacer revisiones cada seis meses para llevar un seguimiento adecuado del paciente. La Nicergolina y la Selegilina son los fármacos más empleados y que tienen licencia para uso veterinario.

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