Fernando Ónega
Opinión

Ahogados por lo urgente

Fernando Ónega
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno
Fogonazos

 

Este país tiene un problema. Cada vez que un político, preferiblemente el jefe del gobierno, lanza un mensaje positivo a la sociedad, tropieza con la misma respuesta: está haciendo electoralismo. Conspicuos analistas, prestigiosos parlamentarios y plumillas de aluvión estrujan sus argumentos para justificar su discurso y siempre los encuentran, con lo cual la intención electoralista de quien dirige la política nacional queda demostrada. La consecuencia posterior es que los mismos analistas llegan o llegamos a la conclusión de que se hace una política de corto alcance –cortoplacista le llaman–, no hay proyectos serios de futuro, todos miran a las próximas elecciones y todo se convierte en vulgar e inconfesable estrategia electoral. Lo malo es que esas críticas tienen razón. Como estamos permanentemente en campaña electoral –desde las últimas elecciones generales hubo elecciones en Galicia, País Vasco, Cataluña y ahora en Madrid–, no hay calma ni sosiego para programar a largo plazo y todo se vuelve urgente, necesidad de ganar, necesidad de derrotar, necesidad de poder. Así no hay forma de gobernar un país.