Beatriz Cano
Opinión

"Esta es mi nueva rutina en el hotel medicalizado"

Beatriz Cano
Diario residencia mayores: "rutina hotel"
Diario residente

Este miércoles cumplo una semana instalada en el hotel Room Mate Alicia de Kike Sarasola. La verdad es que se me ha hecho corto. Tanto, que el confinamiento va adquiriendo ya su propio carácter rutinario y, sin apenas darme cuenta, veo que ya tengo horarios y rutinas y no vivo en un constante estado de alarma.

Os cuento un poco cómo es mi día a día. A las ocho de la mañana, me vienen a despertar -me pongo el despertador quince minutos antes para desperezarme tranquilamente-. Después, toca la ducha tonificante y desayunar, sobre las nueve. En todo momento me acompaña el personal auxiliar, que está todo el rato pendiente de que me encuentre a gusto y bien. Son muy amables y me dicen que cualquier cosa que necesite, puedo pedírsela.

Una de ellas, es el café de medio día, después de comer. ¡No puedo vivir sin él! Así que, tanto al medio día como después de cenar, no me falta mi buen vaso de leche caliente, un sobre de Nescafé y miel. ¡Qué gusto! Ya incluso les oigo decir: “Hay que pedir el café de Beatriz”.

Luego, para desayunar, podemos pedir lo que queramos. En mi caso, son tostadas que unto con aceite y miel, que me encanta. La miel es de flores y el aceite, de oliva virgen, una delicia.

Después, me traen tarea: una cinta elástica para estirar los músculos y una pequeña tabla para hacer ejercicios. Les preocupa y se ocupan cada día de poner en forma nuestro cuerpo y nuestra movilidad que, por el confinamiento, es más restringida. ¡Qué diferencia con mi residencia de Usera!

Este martes me visitó la fisioterapeuta para tratar mi dolor de cuello y columna cervical. Está especializada en geriatría y neurología. Como el masaje lo hacemos en la cama, me preocupé por su postura. "No hay problema. Hay que trabajar con lo que se tiene", me dijo. La verdad, es toda una profesional, joven y con experiencia. ¡Y se nota!

Después, el chequeo rutinario de la enfermera. Me tomó la tensión y me puso el termómetro y un pequeño pulsioximetro. "Todo está bien", me aseguró. Respiré contenta, tranquila, relajada y después fui a comer.

Mañana os cuento más.

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Alicia Hace 2 meses
¿Un masaje en una cama? Súper profesional, en todos los sentidos! Todo de 10. Realmente al leer todo lo que escribes me entra la duda por saber cuantos residentes de otras residencias están en ese hotel y para cuanto personal. Yo en tu situación me plantearía mudarme al hotel, pagando claro esta, y abandonar la residencia tan insufrible que vives día a día. Igual merece la pena que te lo replantees y puedas vivir como quieres aunque sea pagando!