Permitidme una confesión: la sección de este diario que más me gusta, incluso me emociona, es la que se titula “Diario de la marcha de las pensiones públicas”. Es una crónica diaria, actualizada casi hora a hora, para contar y acompañar a los pensionistas que marchan a pie hacia Madrid desde Rota y Bilbao. No llegarán hasta el 15 de octubre, porque son muchos los kilómetros y escasas las fuerzas.

Son gente pacífica y por eso los medios no se fijan mucho en ellos. Pero hacen un esfuerzo sobrehumano. Y dejadme decir algo: no se sacrifican solo por sus pensiones. Se sacrifican por las de sus hijos, que tan amenazadas están por los profetas del pesimismo sobre el sistema. Si los ves por la carretera o los encuentras en un pueblo, salúdalos y dales ánimos. Dales también las gracias. Lo están haciendo por ti.

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