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¿Qué es la fiebre reumática y cómo afecta a los mayores?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Miércoles 12 de febrero de 2020

3 minutos

Es una patología inflamatoria y sistémica que afecta a al corazón y las articulaciones, entre otros

Qué es la fiebre reumática y cómo afecta a los mayores

La fiebre reumática es una patología inflamatoria y sistémica, que afecta al corazón, las articulaciones, el sistema nervio central, la piel y el tejido celular subcutáneo, todo ello a consecuencia de una infección por estreptococos del grupo A que se presenta en la garganta. Por lo tanto, se considera que es una complicación de una amigdalitis estreptocócica no tratada.

Suele ser más frecuente en edades tempranas, entre los cinco y quince años, pero también se han presentado casos en adultos, según se matiza en el documento Fiebre reumática y artritis postestreptocócica, elaborado por el Hospital Sant Joan de Déu, de Barcelona.

Infección estreptocócica

Esta situación se produce, por tanto, cuando el organismo se ve atacado por una infección estreptocócica. Si sucede esto se envían anticuerpos para tratarla pero, en ocasiones, en lugar de cumplir su misión estos atacan a los tejidos de las articulaciones o del corazón. En el caso de que sea este órgano el afectado, puede suceder que las válvulas del mismo se inflamen y esto puede llevar a una cicatrización de sus “puertas”, que se llaman valvas. Si ocurre esto entonces la apertura o el cierre de las válvulas puede verse perjudicada y no funcionar de forma adecuada.

El porcentaje de desarrollar este trastorno es bajo y si bien es cierto que los menores son los más propensos a padecerlo, es posible que se den casos en adultos. De hecho, los expertos creen que las personas que tienen un sistema inmune debilitado son más propensas a presentarlo. Gracias a los antibióticos, la fiebre reumática está controlada, pero aun así sigue estando presente en numerosas partes del mundo. Esta infección es la causa más frecuente de morbimortalidad cardiovascular entre los 5 y 25 años algunas regiones como la India o África.

fiebre del heno

Quienes padecen un primer episodio de fiebre reumática poseen más probabilidades que el resto de la población general de tener una reactivación o recaída, pero siempre después de una nueva infección estreptocócica. “Su recurrencia es del 50% al año y disminuye gradualmente hasta un 10% luego del quinto año”, indican desde la plataforma Ecured.

Las manifestaciones varían, pues dependerán de los órganos afectados. Generalmente, dos o tres semanas antes tiene lugar una faringoamigdalitis estreptocócica, que se caracteriza por enrojecimiento de faringe y amígdalas, con petequias o pequeños derrames vasculares en paladar, adenopatías o inflamación en los ganglios linfáticos, disfagia, fiebre moderada o alta, y dolor abdominal. Transcurridas entre una y seis semanas es cuando se produce el brote agudo de fiebre irregular.

Entonces se presenta además este síntoma, dolor en las articulaciones además de una posible hinchazón en manos, tobillos, codos, muñecas y rodillas. En ocasiones surgen nódulos bajo la piel de codos o rodillas. El abdomen duele o desciende el apetito, hay debilidad, cansancio extremo y es posible que aparezca un sarpullido rojo en la zona del pecho, espalda y abdomen.

Cómo se diagnostica

Para diagnosticar la fiebre reumática será necesario que nos hagan un cultivo en la garganta y ver si presentamos una infección estreptocócica. Después, el médico auscultará nuestro corazón y tratará de ver si tenemos algún nódulo en las articulaciones. Otras pruebas complementarias son análisis de sangre, radiografía de tórax y electrocardiograma.

El abordaje ha de ser inmediato una vez se detecta. Debemos estar pendientes de una serie de síntomas principales y que nos indicarán si debemos acudir o no al médico. Son, ante todo, dolor de garganta persistente, que se prolonga durante más de tres días, y que va acompañado de un dolor de cabeza intenso y agudo, además de fiebre. Si esta surge junto a un sarpullido en la piel debemos acudir también aunque no nos duela la garganta.

Resistencia a los antibióticos

Antibióticos

En el caso de que este trastorno derive en una cardiopatía reumática o un daño en las válvulas cardíacas, es posible que tengamos que tomar antibióticos durante un periodo prolongado de tiempo que puede durar varios años. Si padecemos este problema de salud siempre deberemos informar a nuestro médico ante una posible intervención quirúrgica por otro asunto u otras complicaciones que podamos presentar. Se trata de un tratamiento prolongado que a la postre puede provocar algunos problemas en el corazón, por lo que será necesario someterse a un seguimiento y control continuados.

El primer tratamiento se basará en la toma de un antibiótico durante el tiempo que se nos indique y las tomas pautadas a lo largo del día. Aunque mostremos mejoría no debemos de seguir tomando el fármaco recetado, ya que la infección puede no haberse curado del todo y las bacterias pueden proliferar. De forma adicional es posible que se receten antiinflamatorios o aspirina para disminuir la hinchazón de los tejidos del organismo. También se pueden indicar diuréticos para expulsar el exceso de agua y sal del organismo. Todo dependerá de la edad del paciente, los ataques y la gravedad de los síntomas, algo que puede hacer a su vez que el tratamiento sea más o menos largo.

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