Deporte para mayores

Precauciones que debes tener en cuenta si practicas natación habitualmente

Mariola Báez

Viernes 3 de mayo de 2019

2 minutos

Nadar es un deporte aeróbico, recomendable para personas mayores, siempre que eviten algunos riesgos

Precauciones natación (bigstock)

La natación es una de las actividades físicas que la Fundación Española del Corazón señala entre las más aconsejables para personas mayores. Son muchos sus beneficios y muy pocos los peligros que puede llegar a implicar. Nadar a un ritmo moderado supone poner en movimiento músculos y articulaciones en el medio acuático, lo que favorece el ejercicio con mínimo impacto, resultando, además, una actividad muy agradable ideal para aliviar situaciones de estrés.

La natación favorece el movimiento articular con suavidad. Practicada al ritmo adecuado, pone a trabajar al corazón sin exigirle elevar la frecuencia cardiaca. En general, si no existe contraindicación médica, cualquier persona puede nadar y aprovechar los beneficios que aporta este deporte a la salud, pero teniendo en cuenta algunas precauciones que garanticen la total seguridad.

Consejos para evitar riesgos al practicar natación

Nadar dos o tres veces por semana, combinando distintos estilos y por un tiempo que ronde los 30 minutos, es una excelente manera de estar en forma y ganar agilidad trabajando la flexibilidad. No se trata de batir marcas, sino de disfrutar haciendo deporte en el agua, aprovechando los beneficios que implica. Solo tienes que tomar una serie de precauciones básicas que eviten cualquier contratiempo.

  • En primer lugar, hay que recordar la importancia que tiene el calentamiento previo en cualquier actividad deportiva. No te lances a la piscina sin hacerlo. Giros de hombros y tobillo, elevación de rodillas, rotación y flexión de tronco… unos sencillos movimientos ayudarán a preparar tu cuerpo para el ejercicio en el agua.
  • También es fundamental que realices la inmersión de manera progresiva. Comprueba la temperatura del agua antes de sumergirte. Especialmente si la notas muy fría, hazlo poco a poco. Además del famoso “corte de digestión”, el choque brusco con el agua a una temperatura distinta a que tiene tu propio cuerpo podría resultar contraproducente.
  • Evita riesgos simplemente entrando a la piscina lentamente.
  • Es importante que optes por aquel estilo de natación con el que te sientas cómodo y te permita incrementar la intensidad del ejercicio de manera progresiva, sin que te suponga un gran esfuerzo. El estilo mariposa puede resultar desaconsejable si padeces algún problema de espalda. Debes poder nadar relajado, evitando movimientos forzados o tensión en puntos determinados, especialmente en el cuello.
  • La manera correcta de nadar es hacerlo aprovechando la posibilidad que nos da el agua de flotar, es decir, hay que procurar mantener el cuerpo lo más recto posible en cada brazada, dejando que sea el agua la que nos ayude a conseguirlo. También es importante mantener un ritmo de respiración que permita el ejercicio con la suficiente comodidad.

Por último, dos consejos para la salida de la piscina:

  • Utiliza calzado apropiado antideslizante para evitar cualquier posible caída por un resbalón y también para protegerte, en la zona de vestuarios y duchas, de contagios por hongos que pudieran producirse por contacto, ya que, tal como señala la Fundación Podoactiva, estas son áreas de riesgo en este sentido.
  • Además, es muy importante que te cubras, te seques y te quites el bañador mojado lo antes posible para evitar que puedas enfriarte y coger un resfriado.
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