Sociedad

Reencuentros en residencias: "Me he endurecido para no llorar, pero no he podido aguantar"

Pablo Recio

Martes 2 de junio de 2020

3 minutos

Muchos familiares que viven en territorios que están en fase 2 pueden ya ver a sus seres queridos

Reencuentros en residencias: "Me he endurecido para no llorar pero no he podido aguantar"

La "emoción", las "lágrimas" y una gran sensación de "alivio" han sustituido a la desesperación, la tensión o incluso la depresión que han sufrido muchos familiares de mayores que vivían en residencias. Y es que, tras casi tres meses de aislamiento, muchos residentes -de centros de mayores situados en provincias en fase 2- han podido volver a ver a sus seres queridos durante un breve lapso de tiempo y con múltiples medidas de seguridad. 65Ymás ha podido conocer las historias de varios de los protagonistas de estos reencuentros que tuvieron lugar la semana pasada en dos residencias en Tarragona y Cantabria.

Según relatan familiares y residentes, cada encuentro fue diferente, aunque, eso sí, todos se emocionaron y la mayoría se quedaron con ganas de más. "Nos hubiese gustado estrechar más los brazos y besar, después de tanto tiempo. Pero bueno, estamos contentos. Es la primera vez, después de tres meses que podemos estar a metro y medio", comenta Lauren Reverté (abajo, en el vídeo), hijo de Umbelina (94 años), una residente del centro L'Onada La Rápita, situado en Tarragona y donde ya se permite la visita de familiares.

Lauren Reverté, hijo Umbelina, de 94 años. Residencia L'Onada La Rápita. Vídeo cedido por CEAPs.

Visitas de 45 minutos

Otros, sobre todo residentes, no se acostumbraban del todo a las medidas de protección que tienen que llevar para ver a sus familias. "Mi madre me dijo al verla: 'Mira que tontuna me han puesto en la cara', en referencia a la mascarilla. Yo le comenté: 'Mamá, se ha muerto mucha gente'. Y me respondió: 'Ah, bueno, pues ya me tocará a mí", recuerda Pepa, una familiar cuya madre de 92 años vive en la residencia Virgen de Valencia, en Cantabria, que abrió sus puertas también la semana pasada.

Aun así, su reencuentro fue igual de emocionante que el del resto y, al final, como en muchos otros casos, los familiares lloraron. "Me he endurecido para no hacerlo pero, en la despedida, no he podido aguantarme", cuenta.

Virgen de Valencia en Arce

 

Una emoción, que los propios residentes tampoco han podido reprimir. "Vino mi hijo y nos vimos con mascarillas los dos. El reencuentro me ha alegrado mucho. Ellos solían pasar a saludar por la ventana, pero esta vez ya nos hemos visto", relata emocionada Cecilia, una mujer de 86 años que vive en esta misma residencia cántabra.

Además, comenta que aunque la visita fuese corta, les dio tiempo para ponerse al día. "Le pregunté por las vecinas del pueblo. Y todo va bien, sí", explica satisfecha esta residente que espera con impaciencia la próxima visita y poder ver al resto de la familia que, por protocolo, deben acudir de forma escalonada.

Cariño, a distancia

"No tengo palabras. El primer contacto fue muy bueno. No nos pudimos abrazar, pero tocarnos las manos y los brazos", recuerda por su parte la hija de Teresa (99 años), otra usuaria del centro.

En su caso, el reencuentro fue un poco frío al principio, porque su familiar estaba algo "desubicada" con tanta visita. Por ello, se tuvo que "bajar un poco la mascarilla" para que la reconociese al llegar. Después, tuvieron, al igual que el resto de familias, un encuentro muy emotivo.

"Esperemos que poco a poco se vaya normalizando. Ha sido muy duro y pensé que se alargaría más, la verdad", apunta la hija. Una opinión, que comparten todos los entrevistados de la residencia cántabra Virgen de Valencia, muchos de los cuales, aseguran, lo pasaron muy mal durante el confinamiento al encontrarse lejos de sus seres queridos y no saber si estos se habían contagiado o no.

"Tuvimos 19 casos y dos fallecidos", reconoce Rubén Otero, responsable del Grupo Calidad en Dependencia que gestiona esta residencia y que, ahora, con el brote controlado, ha decidido volver a abrirla al público.

Virgen de Valencia en Arce 2

Medidas de seguridad

Por ello, aunque han sido de los primeros en abrir en su Comunidad, Otero reconoce que están siendo muy prudentes: los familiares deben pedir cita con una app para poder ver durante "máximo 45 minutos" a sus familiares, pasar por una determinada zona donde se les "controla la temperatura", ponerse los elementos de "protección" pertinentes (mascarillas) y "apuntar todos sus datos en la entrada" del centro, entre otras medidas de seguridad.

Además, según Otero, estos protocolos se deberán aplicar durante varios "meses". "Este año nos lo vamos a pasar, parece, con visitas reguladas. Antes, teníamos familiares que venían a dar de comer a sus padres y eso no va a poder ser en bastante tiempo", asume.

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