Longevidad saludable

Dr. Alexandre Olmos: "La salud no está escrita a piedra por la genética o por la edad"

Patricia Matey

Martes 3 de febrero de 2026

13 minutos

El autor de 'Activa tus genes' nos enseña a cambiar el rumbo de nuestra salud y vivir más y mejor

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El Dr. Alexandre Olmos, experto en medicina epigenética y longevidad, ha llevado a las liberías su úlimo libro, 'Activa tus genes'. Una de sus máximas virtudes es que establece una hoja de ruta para mejorar la calidad de vida y reescribir nuestra historia genética porque nuestro destino en materia de salud y enfermedad no está predistinado por nuestros genes, como siempre hemos creído. Hablamos con él. 

PREGUNTA.- ¿Quién es Alexandre Olmos? 

RESPUESTA.- Soy médico internista y trabajo en el cruce entre la medicina clínica, la prevención y la longevidad. Me dedico a ayudar a personas —y también a deportistas— a entender por qué enferman, por qué se sienten 'apagados' aunque los análisis salgan 'normales', y qué palancas reales pueden tocar para recuperar energía, composición corporal y salud metabólica. Mi obsesión profesional es traducir LA ciencia compleja en decisiones prácticas: sueño, nutrición, ejercicio, estrés, entorno y, cuando tiene sentido, suplementación y tecnología clínica.

P.- ¿Qué le empujó a sacar adelante ‘Activa tus genes’?

R.- Durante años he visto el mismo patrón: gente que vive con la idea de que su salud está escrita en piedra por la genética, por la edad o por “lo que les tocó”. Y no es verdad. La biología es mucho más dinámica. El libro nace de la necesidad de cambiar ese relato: pasar del fatalismo ("en mi familia somos así") a la responsabilidad inteligente ("qué puedo hacer hoy para modular esto"). Quería un manual claro, útil y honesto: sin promesas mágicas, pero con herramientas reales.

P.- Por todo ello nos habla en su libro de la importancia epigenética. Cuente a los lectores qué es y cómo su llegada está cambiando la medicina y la longevidad

R.- La genética es el 'libro de instrucciones'. La epigenética es cómo se lee ese libro. Es el conjunto de mecanismos que encienden o apagan genes según el entorno: lo que comemos, cómo dormimos, el estrés que acumulamos, la actividad física, toxinas, infecciones, incluso vínculos emocionales.

P.- ¿Por qué es tan revolucionaria?

R.- Porque cambia el foco: no solo tratamos enfermedades cuando aparecen, sino que entendemos cómo se generan y cómo podemos modular el terreno biológico antes de que exploten. En longevidad, además, nos permite hablar de 'edad biológica' y de estrategias para mejorar la resiliencia del organismo.

Portada del libro 'Activa tus genes'

 

P.- ¿Realmente podemos cambiar el rumbo de nuestra salud y nuestro destino genético?

R.- Sí, y aquí hay un matiz importante: no podemos cambiar los genes que heredamos, pero sí podemos influir muchísimo en cómo se expresan. La predisposición genética existe, pero no es sentencia. Es como tener una baraja: te dan unas cartas, pero tú decides cómo juegas la partida. En consulta lo veo a diario: mejorando el sueño, la fuerza muscular, la sensibilidad a la insulina, la inflamación de bajo grado, la salud intestinal… Se cambian marcadores y se cambia cómo se siente la persona.

P.- ¿Y a partir de la mediana edad también podemos?

R.- Totalmente. De hecho, es cuando más sentido cobra. A partir de los 40–50 años se empiezan a notar los intereses acumulados de décadas: estrés, sedentarismo, poca fuerza, mala dieta, sueño irregular. La buena noticia es que el cuerpo responde muy bien a los cambios, incluso tarde, si se hacen con estrategia: fuerza 2–4 días/semana; sufcientes proteínas, luz y sueño bien ordenados, y control del estrés. No se trata de “volver a los 20”, sino de construir una biología más robusta para los próximos 20–30 años.

P.- En su libro destaca las emociones: indomables e impredecibles, con impacto en el código genético. ¿Qué implica y cómo controlarlas?

R.- Las emociones no son 'aire': son biología. Una emoción sostenida (ansiedad, tristeza, ira contenida) activa hormonas y vías inflamatorias que, mantenidas en el tiempo, alteran sueño, apetito, inmunidad y metabolismo. Eso es epigenética en la práctica: señales que se repiten y moldean al organismo. ¿Controlarlas? Yo prefiero hablar de regularlas. No se trata de 'ser zen', sino de tener herramientas: respiración, exposición a la naturaleza, relaciones sanas, terapia si hace falta, y hábitos que bajan el ruido de fondo (sueño, ejercicio y menos ultraprocesados, alcohol y pantallas nocturnas). La emoción no es el enemigo: el enemigo es la emoción crónica sin salida.

P.- Como investigador del envejecimiento, ¿cuáles son los ingredientes de la receta de la 'buena' la longevidad?

R.- Si tuviera que resumirlo en pilares claros:

  • Fuerza muscular (es un seguro de vida).
  • Metabolismo estable (glucosa e insulina bajo control).
  • Sueño reparador (sin esto, todo lo demás cojea).
  • Gestión del estrés (no eliminarlo, sino recuperarse bien).
  • Entorno (luz, aire, tóxicos, ritmo circadiano, relaciones).
  • Propósito y conexión social, que no es poesía: es fisiología.

P.- ¿Y del bienestar?

R.- El bienestar es longevidad con calidad. Para mí tiene tres capas: energía diaria, claridad mental y equilibrio emocional. Y suele mejorar cuando alineas tu biología con cosas simples: comer “de verdad”, moverte a diario, entrenar fuerza, dormir a horas razonables, y vivir con menos estímulo constante.

P.- La nutrición como medicina y como hábito preventivo: ¿qué recomienda?

R.- Que volvamos a lo básico: comida real, proteína suficiente, verduras y fruta, grasas de calidad, y carbohidratos ajustados a tu nivel de actividad y tu metabolismo. Menos ultraprocesados, menos alcohol, y orden: muchas personas mejoran solo con regular horarios, comer con atención y no picotear todo el día. Como medicina preventiva, la nutrición no es una dieta: es una estrategia para bajar inflamación, cuidar músculo, microbiota y metabolismo.

P.- ¿Qué papel real juega el ayuno intermitente en la longevidad?

R.- Puede ser una herramienta útil, pero no es obligatoria ni para todo el mundo. A algunas personas les ayuda a reducir ingestas, mejorar control de glucosa y relación con la comida. A otras les dispara ansiedad, empeora el sueño o hace que cenen demasiado tarde. Mi postura: primero calidad y horarios, luego, si encaja, ayunos suaves (12–14 h nocturnas) y personalizados. En envejecimiento, lo importante no es ayunar “por ayunar”, sino mejorar salud metabólica y flexibilidad del organismo.

P.- Sueño, estrés, factores ambientales y ejercicio: ¿qué destacaría y cómo contribuyen a vivir más con salud?

R.- Del sueño destacaría que es el gran reparador: regula el hambre, la inmunidad, la memoria, las hormonas y la recuperación. Dormir mal te envejece por dentro, literalmente en términos de inflamación y metabolismo.

Del estrés, el problema no es tenerlo, es no parar nunca. La clave es alternar tensión con recuperación. De los factores ambientales, cada vez sabemos más: luz nocturna, falta de sol matinal, sedentarismo de interior, contaminación, disruptores endocrinos… suman. Y del ejercicio, elegiría dos: caminar mucho (base) y entrenar fuerza (pilar). Si además añades algo de alta intensidad adaptada, mejor, pero el músculo es el órgano 'antienvejecimiento' por excelencia.

P.- Superalimentos: ¿existen realmente? ¿Cuáles destacaría?

R.- No me encanta el término porque suena a marketing, pero sí existen alimentos con densidad nutricional y evidencia interesante. Yo destacaría:

  • Frutos rojos: polifenoles.
  • Aceite de oliva virgen extra (grasa saludable y compuestos bioactivos).

 

Aceite de oliva

 

  • Pescado azul (omega-3).
  • Crucíferas (brócoli, col, rúcula: apoyo a detoxificación y señalización celular).
  • Fermentados (si se toleran: apoyo a microbiota).

Dicho esto, el 'superpoder”' real es la constancia, no un alimento aislado.

P.- Suplementos dietéticos: ¿a favor o en contra? ¿Cuáles son necesarios y a qué edades?

R.- Estoy a favor cuando tienen sentido, y en contra cuando sustituyen hábitos. Un suplemento no compensa dormir 5 horas, comer ultraprocesados o no moverse. ¿Qué suele tener más lógica? Depende de analítica, estilo de vida y objetivos, pero en la práctica clínica lo más razonable suele ser:

  • Vitamina D. si tenemos déficit.
  • Omega-3 EPA y DHA si no comes pescado azul con regularidad.
  • Magnesio en perfiles con estrés, calambres, sueño irregular (bien elegido).
  • Creatina, especialmente a partir de mediana edad, por fuerza, función cognitiva y rendimiento.
  • Pterostilbeno: polifenol con mejor absorción que el resveratrol. Esencial para reducir la inflamación crónica de bajo grado

¿Edades? En jóvenes, lo básico es dieta y hábitos. A partir de los 35–40, cuando cae masa muscular y se complica el sueño/estrés, empieza a tener más sentido individualizarlos. Y en mayores, priorizo lod que sostengan músculo, hueso y sistema nervioso (siempre con criterio médico y analítica).

P.- Microbiota intestinal como segundo genoma: ¿en qué consiste?

R.- La microbiota es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino y que participan en funciones clave: digestión, producción de vitaminas y ácidos grasos beneficiosos, regulación del sistema inmune e, incluso, señalización hacia el cerebro. Se le llama 'segundo genoma' porque su información genética es enorme y porque influye en cómo expresamos nuestros propios genes a través de metabolitos y señales inflamatorias. Cuando la microbiota está equilibrada, somos más resistentes. Cuando está alterada, pueden aparecer hinchazón, intolerancias, inflamación crónica de bajo grado, control de glucosa y más vulnerabilidad al estrés. Cuidarla no es solo tomar probióticos: es comer comida real (carne, pescado, huevos, verdura, fruta y frutos secos), dormir bien, manejar el estrés, moverse y evitar antibióticos innecesarios.

Sobre el autor:

Patricia Matey

Patricia Matey

Licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid. 1986-1991), es periodista especializada en información de salud, medicina y biociencia desde hace 33 años. Durante todo este tiempo ha desarrollado su profesión primero en el suplemento SALUD de EL MUNDO (22 años), luego como coordinadora de los portales digitales Psiquiatría Infantil y Sexualidad en el mismo diario. Ha colaborado en distintos medios como El País, La Joya. la revista LVR, Muy Interesante, Cambio 16, Indagando TV o El Confidencial. En este último ejerció de jefa de sección de Alimente durante cuatro años. Su trayectoria ha sido reconocida con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer. Actualmente es la responsable de la sección Cuídate+ sobre longevidad saludable de 65YMÁS.

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